sábado, 15 de febrero de 2014

Veneno Inocuo

Paisaje de Tomás Sánchez (CUBA)
 No soy la luz que aparece
al parir la madrugada
ni soy la estrella apagada
que lejana se entristece.
No soy el viento que crece
y derriba el viejo olivo
ni soy el cardo cautivo
entre los altos rosales.
Sólo soy, en los canales,
una góndola de olvido.

No soy el niño que bese
su Excalibur (brava espada)
cuando al hallarla enterrada,
como Arturo, la extrajese.
No soy el grito que empiece
desde el fondo del abismo
ni soy el que con cinismo
se ría del mal ajeno.
Yo sólo soy un veneno
inocuo, un cataclismo.

O. Moré