sábado, 30 de junio de 2018

El momento del nacimiento

The moment of  birth / Alfred Kubin  / Austria (1877-1959)



El momento del nacimiento



Ha nacido un hombre
con el vientre turbio,
con sus cenizas
y su pecho escamado,
duro y frío,
en medio de la nada.

Ha nacido un hombre
desde la tinta de Kubin o de Brughel,
desde mi propia tinta,
para ser el pasto necesario
de una sombra,
allá, donde la sangre,
la sangre que deshiela polos e icebergs,
tiñe de púrpura la suerte
de un poeta que murió
antes de que este hombre
hubiera nacido.

Ha nacido un hombre de estas manos
que destrozan la hoja
y figuran y afiligranan
y entorpecen
la textura única de un papel
que es como el barro
donde dios modelaba sus figuras.

En lo que llega la noche,
las manos han de dibujar
barroquismos,
porque,  con la tinta,
desde el blanco, en el hombre
que ha nacido dibujado,
ha de renacer el poeta muerto.




O. Moré

2018






martes, 24 de abril de 2018

ARTEPOLI XVII


Nuevo número de la revista ARTEPOLI. Artículos de este servidor en las páginas 10 y 24.  Mil gracias a todos y mucho aché.





                                                            Revista completa aquí
                                                       Artepoli XVII



domingo, 15 de abril de 2018

Del...


 
Ilustración: O. Moré / CUBA



Del olvido

El olvido me apuñala,
deja una marca en mi frente
y en esa herida candente
hay un recuerdo que exhala.
El olvido es una bala
perdida por mi cabeza
destrozando la riqueza
que he guardado gota a gota
en esta memoria rota
que ya muere de pobreza.

Sí, me apuñala el olvido,
mi sapiencia fagocita
y salvarla me amerita
pues no todo está perdido.
Desde hoy he decidido
entablar feroz combate
y la puerta a su dislate
irle cerrando sin miedo,
porque proponerme puedo
a este rey dar jaque mate.

Del error

Me voy vistiendo de errores
y aunque parezca harapiento
no crean que me arrepiento
porque han sido sanadores.
Aprendí que son las flores
que te enseñan que el traspiés
lejos de ser un revés
es un golpe necesario
para vencer el bestiario
que te rugirá después.

Y aunque son flores que huelen
a cierto tufo que ahoga
cortar de un tajo la soga
hace que rápidos vuelen.
Y sé que aunque algunos velen
agazapados, mi vida,
no habrá error al que no pida
que me vuelva más humano
y que luego deje sano
mi cuerpo, sin una herida.


De la plástica


Dibujo sinuosidades
con tintas de mundos raros
donde mis ojos ignaros
descubren otras verdades.
Dibujo en las oquedades
barroquismos absolutos
y en los blancos impolutos
dibujo un pez sin memoria
con actitud perentoria
y sin grandes atributos.

Me desangro en la acuarela
visceral y ceniciento
y en cada trazo presiento
ser colorida secuela.
Luego pinto sobre tela
una mujer, y el delirio
es una orquídea, es un lirio
en nevada tropical,
y este hecho excepcional
acaba con mi martirio.




¡Alimentos!
¡Cuento con vosotros, alimentos!
Mi hambre no se calmará a mitad de camino;
no se saciará sino satisfecha;
las reprensiones nada conseguirán
y con las privaciones sólo he podido alimentar a mi alma.
André Gide

Del alimento


(Endecasílabo heroico puro. Acentos obligados en 2ª, 6ª 10ª  sílabas)


La mesa de mi casa me alimenta,
sus viandas me dan fuerzas y me aúpan
y en este mismo sitio que hoy ocupan
me aboco a decimar de forma lenta.
No sólo tengo el pan que me sustenta,
hay otros alimentos que me han dado
nutrientes necesarios y han dotado
mi acervo del valor de la cultura.
Y ha sido mi Luperca la lectura,
que sabia y con rigor me ha amamantado.


Dime razón



(Endecasílabo sáfico pleno. Acentos obligados en 1ª, 4ª, 6ª, 8ª y 10ª)

Dime razón… ¿las penas yacen solas?
Dime si soy remedo o blanco hielo,
dime si busco nubes donde el cielo
pinta mi cáliz blanco y rojo aureolas.
¿Cómo saber si muerto sigo en olas
vivas de sangre dando amor fortuito?
¿Cómo saber si el fuego vence al rito
cuando se acaba el tiempo y tanta brisa
entra en mi mar, que fuerte va y atiza
dentro del pecho como voz en grito?


O. Moré
2018




jueves, 29 de marzo de 2018

Ignaro



Escribano / Denis Núñez / CUBA
Ignaro

I

Los antiguos tejieron mi confianza
y ahora me han dejado en esta ignota
región indescifrable donde rota
se dice y se desdice la alabanza.

Los de ahora predicen que se afianza
mi canto de arrabal, de esclavo ilota,
pero yo que fui Kratos la derrota
ya veo serpentear y urdir su danza.

No sé por qué me cuelgan medallones
que no gané y que nunca yo he soñado,
si atrapado aquí sigo, en mis prisiones.

No sé por qué me loan y al Dorado
me destinan, si venzo a los dragones
llevando el esternón acorazado.

II

No sé si Polifemo o Galatea,
Eurídice, Quirón u otro centauro;
no sé si compendiar otro catauro
de mitos que no existen en mi aldea.
No sé si he de encontrar la panacea
que alivie mi dolor y mi atavismo;
ser otro en mi país o ser yo mismo,
como indio del Caribe,  un siboney.
Yo sólo sé que vine de un batey
anclado en el otrora y el mutismo.


No sé si en esta tierra de ilusiones
encontraré la palabra verdadera
ni sé si al consagrar la primavera
hará que se coarten los ciclones.
No sé de las antiguas sanaciones
ni de magias, hechizos o apoteosis…
Mi cuerpo ha recurrido a la mitosis
cada vez que la muerte me ha besado
y siempre algún poema me ha salvado
del violeta mortal de la cianosis.


No sé, pero sí sé que no sé nada,
soy Sócrates, mi mente se rebela,
y a veces soy estoico y en su escuela
la razón me esclaviza decimada.
No sé si en el dolor, sacar la espada
he hincarla entre su carne, aterradora,
y creer que  mi verbo, tras la aurora,
renacerá enraizado en mi pellejo
y al fin, cuando me mire en el espejo,
me vista de escritura redentora.

III

Y así voy, ignorante por la vida,
en busca del amor por esa dama
que un día, sin pudor, dejó mi cama
de rimas y de versos bendecida.

Si la encuentro y me muestra la salida
y está ella al otro lado y me reclama,
a quemarme, yo,  hereje, en esa llama
partiré aunque me tilden de suicida.

No me importa haber sido o nunca ser,
no me importa si  llego derrotado,
no me importa volver a renacer.

Solo quiero me ampare y que a su lado
encuentre el corazón que en su quehacer
todo hombre ha de llevar en el costado.



O. Moré / 2018


sábado, 10 de marzo de 2018

Otro monólogo de Segismundo



Segismundo encadenado / Salvador Dalí

 Otro monólogo de Segismundo



Jugando a ser Calderón de La Barca  (Con perdón del poeta)

I


Cuando prisionero estaba
en mi ficticia “Polonia”,
colono de su colonia
el corazón me sangraba.
Arrítmico me mataba
y coagulaba el amor,
y cada día el dolor
de morir estando preso
me hacía soñar el beso
de la muerte con horror.

Miraba tras los barrotes
del ventanuco en lo alto
las nubes sobre el basalto
como grisáceos mogotes.
Y más allá los islotes
que flotaban sobre el mar
parecían divagar
si seguir allí flotando
o buscar el cómo y cuándo
de lanzarse a navegar.

La envidia me corroía,
islote quería ser
y como él pretender
soñar que también huía.
Me aferré a esa utopía
y me vi sobre un Pegaso
volando cuando el ocaso
caía como un telón,
mas luego vi mi ascensión
ser  “icárico” fracaso.

Tras el impávido muro
Rosaura rogaba a Dios
para que me diera voz
en un distinto futuro.
Ni la oración ni el conjuro
de Rosaura resultado
tuvieron, y encadenado
seguí allí como una fiera
soñando con la quimera
de un día ser liberado.

Mi delito nunca supe,
pues no sé qué es delinquir,
yo sólo intento escribir
aunque la musa me escupe.
Es hora ya que me ocupe
de averiguar qué habrá sido
de mi otrora yo perdido,
el que nació del error…
Pues su delito mayor
seguro es haber nacido.

II

Nace la ceiba en el monte
con su grandeza imperiosa
y cuando estalla frondosa
difumina el horizonte.
Le canta alegre el sinsonte
mostrando su vanidad,
y se cree a cabalidad
que es reina del manigual,
y yo cantándole igual
tengo menos libertad.

Nace en el tronco el chipojo
de algún naranjo florido
y  le ofrece el colorido
de su pañuelo tan rojo.
Como de ateje un manojo,
como un rubí de Bagdad,
encarna la sobriedad
de una alhaja rutilante;
siendo yo más elegante
tengo menos libertad.

Nace a la noche el cocuyo
y fosforece su luz
y hacia el oscuro abenuz
se abre cual un capullo.
Vuela y su leve murmullo
en la sobria oscuridad
da voz a la claridad
que verde traza su vuelo,
y yo aunque tenga ese anhelo
tengo menos libertad.

Y llegado a esta cuestión,
guajiro, viejo y sin techo,
he de seguir al acecho
buscando mi redención.
Qué ley, justicia o razón
me tiene tras un cerrojo
hecho un humano despojo
sin saber qué debo hacer
para que vuelva a nacer
ceiba, cocuyo o chipojo.


 O. Moré

2018




lunes, 26 de febrero de 2018

Nuevo número de la Revista Artepoli.



Reseña de los artistas participantes en Artepoli Week acompañadas de mis décimas.


Para ver la revista en su totalidad Click AQUÍ

El artículo completo aquí debajo:



Desde una pirámide acostada

(Osvaldo Moreno u Ovidio Moré).

Por: Ángel Alonso



Una obra de arte, sea una pintura, una escultura o cualquier otro tipo de objeto artístico,  no nos brinda suficientes elementos como para poder interpretarla, porque no se reduce a sus dimensiones, a su finitud física.  El artefacto no es suficiente, necesitamos otros referentes que nos ayuden, entre los que se encuentran, por ejemplo: el título, el material utilizado, el contexto histórico y geográfico donde se realizó…pero tal vez la pista más importante sea la información que tengamos del autor.

Conocer la actitud del artista, su pensamiento y con frecuencia su imagen, resultan elementos claves para desentrañar los secretos contenidos en una pieza de arte. Después de la ruptura de Warhol, aquella que centró la importancia del artista en su celebridad, en su condición de estrella, resulta difícil encontrar a un creador que rehúya de la publicidad y el aplauso. Osvaldo Moreno (Navajas, Matanzas, Cuba, 1966) es un artista que ha pintado  y escrito durante toda su vida por puro placer y sin la más mínima intención de realizar una “carrera” o de convencer a los demás de la calidad de su obra.

 Así ha sido su labor hasta hace muy poco tiempo; por suerte para nosotros recientemente comenzó a exponer sus dibujos, los estrenó en la exposición colectiva “El sentiment de la urgencia” (Centre Civic de Calaf, 2017).  La valoración de sus colegas y el interés despertado por el público han contribuido a revolucionar sus energías y muchos esperamos que su seguridad para exhibir sus obras crezca, pues la autenticidad no está reñida con la retroalimentación que emana de la identificación con el espectador. Lejos del temor a la pérdida de la pureza el acto de exponer contribuirá al crecimiento de su labor artística; debido a su madurez el reconocimiento llegará como un elemento sano, orgánico y caracterizado por una inusual ausencia de ego.

Se llama a sí mismo aficionado, pero la profesionalidad y auto exigencia que se aprecian en su trabajo desmienten la posibilidad de definirlo como amateur.  Se suele llamar profesionales a quienes viven de una actividad, si así fuera… ¿cómo considerar a Van Gogh tras sus enormes dificultades para vender un cuadro? Una vez más, arte y mercado no son sinónimos y la profesionalidad la definen la entrega y el rigor.

Ovidio Moré es el pseudónimo con que se presenta Moreno en su blog “La pirámide acostada” (http://piramideacostada.blogspot.com.es/), desde allí divulga su literatura y su pintura, labores con las que no lucra,  trabajo del que no vive, pues sabe que en materia de arte lo que importa no es vivir de lo que se produce sino para lo que se produce.

El lenguaje en que se desenvuelve es básicamente el dibujo a línea, a veces blanco y negro y otras con un uso del color consciente y vibrante. Poseen estas imágenes un carácter de ilustración fantasiosa, literaria pero no literal sino metafórica. Bebe del surrealismo pero no del de Miró o Dalí sino de aquél otro sin nombre, el latinoamericano popular y agresivo, aquel que encontró Buñuel en México, el de la tradicional fiesta de los muertos, aquel de los primeros cuentos de García Márquez; un surrealismo que no se auto etiqueta como tal, mágico y visceral, sin solemnidad, hijo de la precariedad y sin la elegancia del invierno parisino, soleado y sudoroso, alejado de los refinamientos de Bretón, guajiro y verde, lleno de amputaciones y desgarros, en el que la belleza emana de la fuerza, aquel de corazones ensangrentados y cuerpos truncos junto a sonrisas que asimilan el dolor como algo natural.

Hablo de cabezas atravesadas por peces, de copas de árboles con forma de cerebros que ilustran décimas, de mujeres agarrando estrellas sobre las nubes o cargando con caracolas atadas a su espalda. Porque Ovidio Moré es cubano y allí el surrealismo no es un concepto pensado, redactado desde la cabeza de un intelectual francés, sino algo vívido, un estado natural del absurdo. No necesita un manifiesto, no se apoya en el psicoanálisis ni ejecuta un aparente y rebuscado automatismo psíquico, no precisa de cadáveres exquisitos ni de poses distinguidamente bohemias, en el tercer mundo el surrealismo no es un movimiento literario ni pictórico, es la vida.

Y así va, sonriente y sin competir con nadie, tal vez con él mismo pero sin drama, sin desequilibrio, sin vehemencia, sosegado y paciente, metódico y soñador al mismo tiempo, reservando para sí mismo su Superman bajo la tímida apariencia de Clark Kent.




viernes, 23 de febrero de 2018

Salón decimado:una obra, un artista, una décima.

A propósito del salón de invierno de la revista Artepoli en la Galería Begemot Art & Fashion.

Un pequeño homenaje a los artistas con los que tuve el privilegio de exponer.
                     
                                               











                 

O. Moré / 2018