miércoles, 14 de agosto de 2019

Tótem

Tótem / O. Moré 2019


Diseccionando el Tótem.


Se erige el tótem con su máscara metálica
y tanta ceguera le impide vislumbrar el futuro;
hace tiempo que está desconectado de todo y de todos,
hace tiempo que lleva la manzana en la cabeza
como un perenne hijo de Guillermo Tell
que no encuentra la manera de cambiar el cuento.
La palma es su ancla, y es la saeta que cada noche
su padre dispara sin piedad, allí,
donde el corazón es ya una caricatura de sí mismo,
aunque, aun así, sigue sangrando.
Ni deidad, ni animal, ni humano,
sólo objeto, sólo empírico tótem.
Y ahí sigue, derritiéndose
en su visceral tristeza,
en su atavismo de héroe y de mártir,
convirtiéndose en una sombra, en una nube oscura,
en un charco gris que se ramifica… ¿Quién sabe?
Quizás en humo. La vida continúa
y el sigue varado como una efigie de antaño
acostumbrado a la erosión;
alimentando al pez de la desmemoria
mientras el pequeñísimo pez de la esperanza
le trasfunde la poca sangre que le queda.

O. Moré ® 2019


miércoles, 7 de agosto de 2019

Cabeza portátil...

Cabeza portátil con corazón pensante / técnica mixta: tempera, acrílico y tinta sobre cartulina/ O. Moré 2019 / CUBA


Cansado de la abrumadora cotidianidad me refugio en la covacha del inconsciente, es hora de fabular, es hora soltar amarras y navegar en las ignotas regiones de lo ilusorio. Me saco mi cabeza de hombre común y anodino y me enrosco, como una bombilla, mi cabeza de repuesto, mi cabeza portátil con corazón pensante, sin cerebro, y me encamino por la senda del surrealismo más primitivo sin hacer caso a la conciencia, solamente guiado por el instinto y la pulsión que me trasfunde ese órgano sangrante y sapiente. Es la hora de crear. La mano temblorosa traza líneas temblorosas, la mano no sabe, pero inventa; la mano sigue el dictado de no se sabe qué deidad. Trazos deformes, sin gracia, chambones, pero llenos del misterio de allá, del otro lado del azogue. Y no me importan los defectos, lo sucio del trabajo, la falta de técnica, sólo me importa el parto. La criatura va tomando forma, sin sentido: a veces fea, a veces bella,  a veces malformada, pero es mi criatura, y nunca, pero nunca, renuncio a ella por más defectos que tenga. En la imperfección también hay belleza cuando la imperfección es pura, me digo y sigo acuarelando, grafitando; sigo creando, que es gerundio. Sí, creo desde el corazón, no desde el cerebro; no soy racional, sólo intuitivo, para bien y para mal. Así lo dejé escrito hace tiempo:

Aquí les presto, pero sólo un ratito, mi CABEZA PORTÁTIL CON CORAZÓN PENSANTE,  acabadita de crear; hija de un antiguo parto, el de un boceto que llevaba por nombre EL CORAZÓN EN LA CABEZA. Devuélvanmela, sin ella soy la nada, el vacío.




O. Moré / 2019 ®