domingo, 9 de febrero de 2014

Retablo

Desnudo, Javier Arizabalo (España)

Cuando pienso en ti
Y en tu estatua de sal viva,
En las numerosas estrellas que penden de tus ojos,
Siento algo de mar batiendo una playa desierta.
Cruzo los caminos y a mitad de una transparencia
Mis pasos, como perdidos ecos,
Dejan huellas en tu carne.

Cuando pienso en ti,
En tu lujuria medieval, en tu silueta mordida por la luz,
En esas tardes de gris cayendo sobre la ciudad,
 Y tus manos atrapando cada espacio de viento,
De nostalgia, cada espacio de lluvia
Y telaraña, cada espacio, abro
Una puerta imaginaria,
En el umbral hay peces que saltan a las nubes,
Y nubes que bajan a los campos a confundir su verde
Con el verde de la hierba.

Cuando pienso en ti,
Amor mío, luna mía, esperanza mía,
Cuando pienso en ti,
Me desnudo, me acuesto sobre el aire y levito hacia lejanos astros.
Allí hay arpegios de Vivaldi y de Beethoven,
Palabras cinceladas por Martí o por Guillén
Y las sensuales notas de una canción de Pablo.

Cuando pienso en ti,
 Raza de manzano, de durazno…
Cuando pienso en ti
Con tus sabores vegetales y tus lentillas
De ver mi cuerpo en un mundo distinto,
Cuando pienso en ti, amor mío,
También pienso en mí,
Y en nuestros cuerpos fundiendo sus metales,
En nuestras manos anudándose con cada aguijonazo.
Entonces invento un teatrillo de mágicas marionetas
Que desesperadamente van
Asesinando los silencios, despedazando las distancias

Y se hacen el amor en la cúpula de un sueño.