domingo, 15 de abril de 2018

Del...


 
Ilustración: O. Moré / CUBA

Del olvido

El olvido me apuñala,
deja una marca en mi frente
y en esa herida candente
hay un recuerdo que exhala.
El olvido es una bala
perdida por mi cabeza
destrozando la riqueza
que he guardado gota a gota
en esta memoria rota
que ya muere de pobreza.

Sí, me apuñala el olvido,
mi sapiencia fagocita
y salvarla me amerita
pues no todo está perdido.
Desde hoy he decidido
entablar feroz combate
y la puerta a su dislate
irle cerrando sin miedo,
porque proponerme puedo
a este rey dar jaque mate.

Del error

Me voy vistiendo de errores
y aunque parezca harapiento
no crean que me arrepiento
porque han sido sanadores.
Aprendí que son las flores
que te enseñan que el traspiés
lejos de ser un revés
es un golpe necesario
para vencer el bestiario
que te rugirá después.

Y aunque son flores que huelen
a cierto tufo que ahoga
cortar de un tajo la soga
hace que rápidos vuelen.
Y sé que aunque algunos velen
agazapados, mi vida,
no habrá error al que no pida
que me vuelva más humano
y que luego deje sano
mi cuerpo, sin una herida.


De la plástica


Dibujo sinuosidades

con tintas de mundos raros

donde mis ojos ignaros

descubren otras verdades.
Dibujo en las oquedades
barroquismos absolutos
y en los blancos impolutos
dibujo un pez sin memoria
con actitud perentoria
y sin grandes atributos.


Me desangro en la acuarela
visceral y ceniciento
y en cada trazo presiento
ser colorida secuela.
Luego pinto sobre tela
una mujer, y el delirio
es una orquídea, es un lirio
en nevada tropical,
y este hecho excepcional
acaba con mi martirio.




¡Alimentos!

 ¡Cuento con vosotros, alimentos!
Mi hambre no se calmará a mitad de camino;
no se saciará sino satisfecha;
las reprensiones nada conseguirán
y con las privaciones sólo he podido alimentar a mi alma.
                                                                    André Gide

Del alimento


(Endecasílabo heroico puro. Acentos obligados en 2ª, 6ª 10ª  sílabas)



La mesa de mi casa me alimenta,
sus viandas me dan fuerzas y me aúpan
y en este mismo sitio que hoy ocupan
me aboco a decimar de forma lenta.
No sólo tengo el pan que me sustenta,
hay otros alimentos que me han dado
nutrientes necesarios y han dotado
mi acervo del valor de la cultura.
Y ha sido mi Luperca la lectura,
que sabia y con rigor me ha amamantado.


Dime razón



(Endecasílabo sáfico pleno. Acentos obligados en 1ª, 4ª, 6ª, 8ª y 10ª)


Dime razón… ¿las penas yacen solas?

Dime si soy remedo o blanco hielo,

dime si busco nubes donde el cielo

pinta mi cáliz blanco y rojo aureolas.
¿Cómo saber si muerto sigo en olas
vivas de sangre dando amor fortuito?
¿Cómo saber si el fuego vence al rito
cuando se acaba el tiempo y tanta brisa
entra en mi mar, que fuerte va y atiza
dentro del pecho como voz en grito?



O. Moré
2018