viernes, 28 de marzo de 2014

MARINA

La foto que hoy tengo el lujo de poner a vuestro criterio, y que ilustra mi poema, es de mi amigo, el excelente fotógrafo catalán, MIQUEL RUFACH. Con ella acaba de ganar el primer premio en un concurso de fotografía dedicado a la mujer. Otra de sus fotos, presentada también a este concurso, quedó en en quinto lugar. Es un honor para mí que Miquel me haya dado la oportunidad de mostrar su arte en mi Pirámide. Espero, en un futuro no muy lejano, seguir contando con su colaboración. Gracias, amigo.




Foto de Miquel Rufach / La Llagosta / Barcelona


Agua, todo es agua,
la quietud con que me mirabas,
la semejanza  de tu sombra con el árbol,
el silencio colgado en las paredes.
Huyo hacia tierra firme
y encuentro señales líquidas,
las que de alegría lloraste,
las que, lánguidamente, se desprendieron
sin pensarlo y rasgaron los cristales.
Voy al encuentro de países perdidos,
a otros mundos distantes y dispersos.
El corazón, el mío, el de la espina diletante,
naufraga, sobre el velamen, sobre la espuma dormida
Todo, todo es agua, todo,
la indiferencia del geranio en tu copa,
la dejadez con la que te quitabas los zapatos,
el simple gesto con que te abrazabas a la almohada.
Abrí la trampa, salí al vacío, llovían flores azules,
colibríes hambrientos de néctar,
estrellas oscuras, extinguidas, sometidas,
pero tu faz seguía perenne
desprendiéndose  del cielo.
Agua, todo es agua,
y me ahogo displicente, sin fe.
Tú estás lejana, amarga y marchita,
en medio de ese mar inagotable y tendencioso,
prófuga, abyecta.