martes, 15 de julio de 2014

El encantador Rumor de Tania


Hoy les presento a mi hermana, cantautora y compositora de música infantil. No seré yo quien hable de ella, eso se lo dejo a los que entienden, como es el caso de los críticos musicales cubanos Joaquín Borges Triana y Alexis Castañeda, quiénes, en la revista cultural La Jiribilla, publicaron sendas  crónicas con motivo del disco-libro Cantando te Cuento, del 2005, que lanzó Linkgua Ediciones, en Barcelona.  Al final encontraréis  tres cortes musicales, del mencionado disco, editados  por un servidor (dentro de mis limitaciones como editor de vídeos). Espero que los disfruten, y si tienen  "locos bajitos" (al decir de Serrat) revoloteando por casa, creo que estas breves canciones harán las  delicias de esos pequeñuelos.
Gracias, como siempre, de antemano.

Enlace a la publicación original:


Tania Moreno pertenece a la generación que fecundó con sus vidas (entre el audio siempre malo y los modestos tragos, como diría Gerardo Alfonso) a la legendaria Casa del Joven Creador en la Avenida del Puerto y que hoy es sede del Museo del Ron. No estoy muy seguro de si es de ahí que parte mi conocimiento acerca de la obra de esta trovadora o de alguna descarga en la vivienda de nuestro común amigo Ricardo Bolado, donde por cierto, escuché por primera vez una de las guajiras más bellas que he oído en mi vida y que fuera compuesta por el pinareño Jesús Cruz e inspirada en la persona de Tania.


Como creadora, Moreno fue miembro de un proyecto organizado en la Asociación Hermanos Saíz por Omar Mederos, denominado “Te doy otra canción”. Por entonces, ella proponía en su cancionística complejas más hermosas estructuras melódicas y a la par transitaba por los senderos de hacer música para niños.
Después de un período en que no había vuelto a tener noticias de Tania, gracias a mi amigo el pintor Jorge Luis Mata (recordado por su pertenencia al grupo Tribuna, junto con el escritor Leonardo Eiriz y el artista plástico Eric Rojas) tengo un disco libro publicado en este año por Linkgua Ediciones S.L. y que da cuenta de 16 canciones para niños, compuestas e interpretadas por Moreno. De entrada hay que decir que resulta un verdadero acierto haber dado a la luz este material con un formato en el que, además del CD con las piezas, se recogen los textos de las melodías y varias ilustraciones hechas por Mata y Marco Hernández, cosa que facilita la interacción con la grey infantil. En este sentido, hay que mencionar el trabajo de edición a cargo de Radamés Molina Montes (¿alguien se acuerda todavía de “Naranja Dulce”?).

Como fonograma, la ópera prima de Tania, titulada Cantando te cuento, la corrobora como una de nuestras más importantes cantautoras del presente. Este álbum no solo es una auténtica gozada para cualquier pequeño, sino que es absolutamente disfrutable para los mayores y está hecho sin la menor concesión a la ñoñería con la que no pocas veces se conciben las canciones para niños. Uno de los méritos del disco, aparte de la calidad que poseen las composiciones aquí recogidas, está dado por el nivel de su producción musical, a cargo de Tino Di Geraldo, uno de los bateristas de mayor prestigio en la escena del jazz español y europeo de la actualidad.
Intervienen también como instrumentistas en la grabación el bajista Peter Oteo, el pianista Iñaki García (su trabajo es excelente, sobre todo en el plano armónico) y el pinero Nam-San Fon a la guitarra. Asimismo, la trovadora matancera tuvo el acierto de invitar a dos viejos amigos suyos para que interpretasen un par de temas. Son ellos Kelvis Ochoa, que se luce al cantar la pieza “Mulata”, a la que le inyecta la sabrosura de que él suele hacer gala, y Raúl Torres, que en “Maribel” hace un dúo con Moreno de esos que son para no olvidar. Otros temas a los que recomiendo poner suma atención son “Payacito”, “Cocuyos”, “Tren”, “Lágrimas de cocodrilo” y “A soñar”. Solo he de objetar a esta magnífica obra que el orden de los cortes en el disco no se ajusta al que se da en el sumario del libro. Por lo demás, felicitar a Tania y a todos los que han hecho realidad un trabajo como Cantando te cuento.



El encantador rumor de Tania Moreno
Alexis Castañeda Pérez de Alejo • Santa Clara

Déjala huir por la pupila
con aliento de otoño,
acaricia su música,
su hoja tiernamente ofrecida.


Roberto Méndez


De Tania Moreno no supe más. Subiendo los 90 se marchó a España, luego comenzaron a llegar rumores encontrados: unos decían que se había perdido en el anonimato de una muchedumbre ajena; otros aseguraban, sin embargo, que triunfaba, que incluso había sido presentada a Serrat.
A Tania Moreno la encontré por primera vez a finales de 1987 en un malogrado Festival de la Nueva Trova celebrado en Sagua la Grande, precisamente fue ella una de las “tres o cuatro cosas bien” que allí sucedieron. Luego volvería a Santa  Clara en varias ocasiones, y ya no pude perder su rastro.

Tania aparecía siempre frágil en sus presentaciones, detrás de una guitarra que le quedaba enorme, y una especie de encanto nos envolvía. Se presentía en la ternura del gesto, en la sonrisa de salutación, que algo extraordinario iba a suceder. Y efectivamente, su voz leve, sinuosa, precisa, de un lirismo casi infantil, atrapaba a quienes la escuchábamos: la necesaria voz para los textos que cantaba, compuestos por ella misma en su mayoría y que bordeaban las mejores páginas de la trova tradicional y del canto sudamericano, todo calzado por una forma muy original, propia y técnicamente segura de tocar la guitarra
La dulzura era el arma principal de convencimiento que esgrimía la trovadora para ganar la creencia de los mensajes que proponía, al escucharla se recordaba a una de las grandes figuras de la nueva canción en España, la legendaria Rosa León y también a la chilena Violeta Parra.

Ya despojada de cierta ingenuidad inicial, con precoz madurez, fue subiendo, superando su obra, con textos que comienzan a adentrarse en la filosofía vivencial y que se posicionaban ante los defectos del entorno social: en esto influyó, sin duda, su acercamiento a la obra del poeta villaclareño Heriberto Hernández, además, sus dedos sobre las cuerda certificaban ya una intención clásica de tocar la guitarra.

Pero Tania era mucho más, sus canciones infantiles pautaban una intensa labor con los niños, su “coro de ángeles” no solo era una novedad en Matanzas, sino, por la especificidad técnico-pedagógica empleada y por el apego de sus alumnos, una experiencia sobresaliente en este tipo de trabajo. El 16 de septiembre de 1989 Juventud Rebelde publicó una nota con los resultados del concurso de canciones infantiles “Gisela Hernández”, donde se repetía el nombre de la compositora matancera como ganadora del primer premio con la canción “Cocuyos” y de una mención con otra de sus composiciones.

Durante 1991-92 Tania estaba en La Habana, a veces con techo seguro, otras ayudada por amigos, junto compartimos días-noches de sueños e incertidumbres. En una escuelita de La Lisa la encontré una mañana rodeada de niños y abrazada a esa otra gran matancera, Dora Alonso, que había acudido a conocer su obra.
Tania se fue un día a España y solo dejó el rumor, en mi primer libro de poesía le dediqué un soneto que nunca leyó. Ahora me llega este disco-libro de puntual título: Cantando te cuento, bajo la rúbrica de Linkgua Ediciones S.L. todo lleno de composiciones para niños. Hermoso producto musical-textual complementado con las ilustraciones de Jorge Luis Mata y Marco Hernández, donde en algún momento nos sorprenden las voces de Kelvis Ochoa y del no menos entrañable Raulito Torres —otro habitual de aquellos días-noches desconcertantes de los 90.

Agradezco estos nuevos  rumores de la Moreno, que ha vuelto con pruebas certeras de que la creación aún la posee. No sé si la guitarra todavía le queda enorme, si mantiene aquel gesto de salutación sobrecogedor, pero desde el disco nos llega la misma dulzura el mismo imaginario encantador, que ayudados por el recuerdo nos permite armar aquel suceso extraordinario que era encontrarla.




Para ver la  crónica original, clique el enlace de abajo




Las Pecas de Betty



Maribel



Cocuyos