viernes, 6 de junio de 2014

Una de Cal y otra de Arena

Ilustración: O. Moré /CUBA.

Como una espada encendida
del ángel que nos destierra,
como un soldado que yerra
al blanco (bala perdida).
Como la estrella elegida,
la fugaz, la del deseo,
como una malva te veo,
como la espina sin rosa,
como la esfinge alevosa
de plata en tu camafeo.

Como el erial de la estepa,
la adoración del Cemí,
el romance andalusí,
la verde hiedra que trepa.
Como sarmiento en su cepa,
como un guijarro encendido,
como la alondra en su nido,
te veo entre los pinares.
Te veo en los lodazales
tibio sol amanecido.