domingo, 29 de junio de 2014

Cristales Rotos


Todos los óleos que ilustran esta entrada
son de Denis Núñez /Matanzas 1967 / CUBA

CRISTALES ROTOS



La maldita circunstancia del agua por todas partes
me obliga a sentarme en la mesa del café.
Virgilio Piñera (La isla en peso)


Primer pedazo

Puedo hablar de las calles
que se apagan
como antorchas en su propia neblina.
Hablar de esa estación de piedra
donde el tren descarriló
su ruta cuaternaria,  y de su silbido de dragón alado;
hablar del duende que decapita
las flores minúsculas y los tréboles de la suerte,
porque vivimos (pretérito perfecto simple) en la penumbra
y en el vagón descarrilado,
donde el enano jugaba a que
éramos marionetas
¿o somos? da igual... de todas formas
el viento nos empujaba y nos hacía bailar
a su antojo.

Segundo pedazo

Ajenos al mar y a sus olas
dormíamos sobre una tabla de bagazo.
Yo dormía y no soñaba.
El sueño costaba lo mismo que los frijoles.
El sueño estaba por las nubes,
los frijoles también.

Y así aprendimos a amar tras los naranjos
y en los platanales sombríos;
a, con cuidado, sorber el aire,
porque el aire era para todos
y había que compartirlo.
Pero el agua nos era ajena,
nos aislaba.
El agua estaba prohibida,
como la manzana del pecado.


Tercer pedazo

Amanecer al café, al buchito de café
y al sol que rajaba las piedras,
menos las del alma,
esas seguían ahí, en erosión continua.

Amanecer, sólo amanecer,
porque el día acaba cuando justo empieza
y empieza cuando justo acaba.
(Serpiente que se muerde la cola)

Luego masticar el aire compartido,
pero sus tajadas frescas no nos sacian.
Tender una mano a la locura,
y jugar a que escribes versos
que sabes nunca nacerán,
porque parir cuesta un horror.


Cuarto pedazo

Donde hablo de la nieve
y de Andrómeda,
de las Tres Gracias o
El nacimiento de Venus y de la caña de azúcar.
Dónde mezclo y remezclo
país con tierra y tierra con cosecha
y cosecha con amigos
y amigos con distancia
y distancia con país,
o lo que es lo mismo:
Isla.
Mezclo isla con nieve
y nieve con Andrómeda
y Andrómeda con caña de azúcar
y caña de azúcar con país,
o lo que es lo mismo:
Isla.
(otra vez la serpiente se muerde la cola)


Último pedazo

Pedazos rotos que caen en la ceniza,
en la raíz de la angustia, con la levedad
del pétalo.

Y en la cornisa donde atisbábamos
la nostalgia de aquellos que se fueron
en la lluvia y, desde las costas
de otro universo, nos lanzaban sus sirgas
para que no dejáramos naufragar su barca
ni la nuestra,
vivimos (presente).

A pesar de eso el huracán vuelve cada año
y se lo lleva todo, destruye
la hierba que logró reverdecer. Inunda,
anega.

El espejo se incendia  con un rayo
y se rompe,
y nos vemos bajo el agua,
sumergidos.
Pero cada amanecer recogemos los cristales
y restauramos el espejo.
( y la serpiente vuelve a morderse la cola)

O. Moré
9/9/08