domingo, 8 de junio de 2014

Trilogía de variaciones sobre un mismo tema.

Nunca será oscuro ningún oscuro rincón / Óleo de Denis Núñes / CUBA

Denis Núñez /Matanzas 1967/ CUBA



Primera variación

A veces te declinas con un simple gesto,
y es una mancha turbia en mi mirada
que siega este brote diletante
bajo mi piel, bajo mis plegarias, bajo mi luz.
No  se decirte amparo ni noche ni nido,
ni siquiera que mis manos están abiertas
y puedo cobijar tus ansiedades
y borrar hasta las ínfimas partículas
que te apartan de este cielo.

A veces te pierdes en la sombra de un pesar,
y en una barcarola de cáscara de nuez
escapas en el agua.
Voy tras la estela, sumergido,
mientras avanzas hacia el nubarrón
que presagia la tormenta,
y no sé decirte cobijo ni abrazo ni calidez…
Entonces soy yo el que se declina,
el que se vuelve pesaroso
y se hace sombra,
y se hace agua
que discurre,
inane
hacia
el fin.



Segunda variación

Cuando quieres borrar la incertidumbre
y te deshojas como flor de otoño,
tú quieres renacer cual un retoño
esperando que un día el sol te alumbre.

Cuando huyes de tus cuitas y te quedas
vagando entre dos aguas, indecisa,
sin encontrar el modo ni la prisa
de salir de la niebla en que te enredas,

me descubro a mí mismo en tu conflicto,
incorpóreo, y a la vez cuerpo presente,
marinero en la barca, sin edicto,

invocando ese viento permanente
que a la vela del barco se haga adicto
y nos lance a la mar contracorriente.




Tercera variación

No sé decirte que entiendo
cuando pierdes la mirada
y quedas agazapada
en un lugar tan horrendo.
Mimetizarme pretendo
con tu cuita y tu desvelo,
mas siempre algún negro velo
se descubre clandestino.
No sé encontrar el camino
que me lleve hasta tu cielo.


No sé ofrecer el regazo
para que anides en mí,
no obstante, yo sigo aquí
codo a codo, brazo a brazo.
Ya sé que no estrecho el lazo,
pero si llamas acudo,
y aunque no deshaga el nudo
que te oprime la garganta,
siempre te he dicho: ¡Levanta!
 Y me convierto en tu escudo.


1/6/14
O. Moré