Hablo de aquella soledad que nos otorga…*
Llegó la soledad que nos otorga
los mares de espejismos inconstantes,
con aguas y corrientes silenciosas
y estampas imprecisas del paisaje.
Me atrapa entre sus sedas y me ahoga,
se sienta como diosa en los altares,
camina lentamente entre las sombras,
y empaña, como el frío, los cristales.
Llegó la soledad con su erotema
de letras que asesinan el bestiario
que habita docilmente en mi cabeza.
Llegó la soledad y es un escarnio,
un duro latigazo que me aliena
y deja mi pincel sin astrolabio.
O. Moré 21/1/26
*Luis García Montero (del poema Ciudad)
(Habitaciones separadas / Visor libros, 2019)

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