jueves, 22 de enero de 2026


 


Hablo de aquella soledad que nos otorga…*

Llegó la soledad que nos otorga
los mares de espejismos inconstantes,
con aguas y corrientes silenciosas
y estampas imprecisas del paisaje.

Me atrapa entre sus sedas y me ahoga,
se sienta como diosa en los altares,
camina lentamente entre las sombras,
y empaña, como el frío, los cristales.

Llegó la soledad con su erotema
de letras que asesinan el bestiario
que habita docilmente en mi cabeza.

Llegó la soledad y es un escarnio,
un duro latigazo que me aliena
y deja mi pincel sin astrolabio.

O. Moré 21/1/26

*Luis García Montero (del poema Ciudad)
(Habitaciones separadas / Visor libros, 2019)


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