Querido Martí: ¿cómo le explico yo a mis hijos ahora que, como tú decías, habían nacido para ser felices? Sí, ya sé, la felicidad es un concepto, a veces, bastante abstracto y depende, en muchas ocasiones, de nosotros mismos, pero… ¿acaso no es necesario también un entorno aséptico o, como mínimo, limpio de toda esta basura tremebunda que nos invade y rodea, libre de este bestiario?
Crónica del bestiario
El mundo está al revés, y tengo miedo.
Al éxodo lo ataca un cruel fanático;
y un burro que es norteño, en su rebuzno,
destruye en su locura sueños varios.
El drama está servido (negra historia),
el lobo se convierte en estepario;
la vida conocida ya no es vida,
es solo un espejismo en nuestro patio.
La ley testicular es la que manda,
y el circo está montado por arcaicos.
La mano que se “alza” huele a azufre;
y tiembla hasta el mosén de rostro flácido.
El dios llamado Marte se pasea
desnudo o disfrazado de sicario.
No importan ni la flor ni la inocencia,
el dedo que teclea quiere escarnio.
La vida, ya lo he dicho, ya no es vida;
el mundo ya no es mundo: es un bestiario.
23/1/26 / O. Moré ®

No hay comentarios:
Publicar un comentario