martes, 20 de enero de 2026

Dos nuevos sonetos


Otoñal
 

Otoño, que en tu beso traes pena
y miras mi impaciencia con descaro,
devuélveme sus ojos y el amparo
del rito emocional que me envenena.
Y dame la hoja fatua en que se aliena
mi verso de metal con su disparo;
evócame su rostro níveo y claro,
que muero como el mar sobre la arena.
Otoño, que te abocas sin tus alas
de libre mariposa diletante,
perdona mi pasión por las picualas.*
Devuélveme la luz itinerante
que el viento se llevó en las horas malas
y deja en paz mi mundo delirante.


*f. Cuba. Arbusto de la familia de las combretáceas, de hojas enteras y ovales, y flores en espigas muy fragantes, que cambian de color durante el día. No confundir con la variedad de olivas.