martes, 27 de enero de 2026

Algo de ti

Diosa IV (acuarela y tinta sobre cartulina) O. Moré / 2018
 

𝐀𝐥𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐢

Algo de ti denuncia(n) las estrellas,*
las perdidas y errantes, las oscuras;
las del velo de sílice y de cuarzo,
las de cabello turbio y las de escarcha.
Algo de ti crepita en esta noche
como una leve chispa de nostalgia
que se acurruca al filo del espejo
y late como un signo de inocencia.
Yo me imagino el pálpito y el gozo,
y una espiral de viento en tu pupila
recorriendo mi torso de guepardo.
Algo de ti denuncian las palabras.
Y yo me aferro al tiempo de tu mano,
al sonido que brota entre nosotros.
O. Moré ® / 26/1/26
*𝑉𝑒𝑟𝑠𝑜 𝑑𝑒 𝐽𝑢𝑙𝑖𝑜 𝐶𝑜𝑟𝑡𝑎́𝑧𝑎𝑟, 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑠𝑜𝑛𝑒𝑡𝑜 (𝑡𝑎𝑚𝑏𝑖𝑒́𝑛 𝑏𝑙𝑎𝑛𝑐𝑜) “𝑃𝑜𝑒𝑚𝑎”. 𝐸𝑛 𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑖𝑔𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑖𝑐𝑒 “𝑑𝑒𝑛𝑢𝑛𝑐𝑖𝑎”, 𝑒𝑛 𝑠𝑖𝑛𝑔𝑢𝑙𝑎𝑟, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑦𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑓𝑒𝑟𝑖́ 𝑒𝑙 𝑝𝑙𝑢𝑟𝑎𝑙 (𝑝𝑜𝑟 𝑒𝑙𝑙𝑜 𝑙𝑎 𝑁 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑒́𝑛𝑡𝑒𝑠𝑖𝑠) 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑐𝑎𝑚𝑏𝑖𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑑𝑜 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑝𝑟𝑒𝑡𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑣𝑒𝑟𝑠𝑜.

domingo, 25 de enero de 2026

Tertulia

 𝙏𝒆𝙧𝒕𝙪𝒍𝙞𝒂

Jorge Luis trajo el oro de los tigres,
ese color de bestia divina, y el tigre,
con un rugido de aedo, hizo temblar la noche.
Leopoldo trajo un verbo suicida y alcohólico
que trepaba por las paredes
como una hiedra violenta.
La casa tomó el color de la entrega.
Mario, con sonrisa melancólica,
paradójicamente —como buen rapsoda
(recitador, diría el Indio Naborí)— nos musitó,
así, como quien no quiere la cosa,
su 𝑆𝑎𝑙𝑢𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑎𝑙 𝑜𝑝𝑡𝑖𝑚𝑖𝑠𝑡𝑎,
mientras, una mariposa hacía estragos
en la otra parte del mundo.
Julio, imponiendo su imagen de mastodonte literato,
dejó caer un verso afilado,
de una belleza hipnótica.
La casa prescindió de los cimientos
y levitó como una hoja de otoño
cuando, con gutural voz afrancesada,
declamó:
𝐷𝑜𝑏𝑙𝑎𝑛 𝑟𝑖𝑡𝑜𝑠 𝑛𝑜𝑐𝑡𝑢𝑟𝑛𝑜𝑠, 𝑎 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎
𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑝𝑎𝑑𝑎 𝑛𝑎𝑟𝑎𝑛𝑗𝑎 —𝑑𝑒𝑟𝑟𝑎𝑚𝑎𝑑𝑎
𝑠𝑖𝑛 𝑓𝑖𝑛, 𝑎𝑑𝑒𝑙𝑓𝑎 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑐𝑎𝑟𝑛𝑒 𝑎𝑙𝑎𝑑𝑎—
𝑦 𝑗𝑢𝑒𝑔𝑎𝑛 𝑙𝑖𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑎 𝑙𝑎 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑎𝑣𝑒𝑟𝑎.
Alfonsina, vestida de agua,
llegó dejando huellas sobre la arena
y sacó un pez abisal que dijo:
𝑟𝑒𝑔𝑟𝑒𝑠𝑜 𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑝𝑎́𝑗𝑎𝑟𝑜𝑠.
Entonces, en metamorfosis inaudita,
sacó unas alas de metáfora
y salió volando hacia el infinito
(ella, no el pez).
César, con su habitual seriedad poética, gritó:
¡𝐴𝑏𝑠𝑜𝑙𝑢𝑡𝑎!
Y Edgar aplaudió el grito;
luego, quitándose el sombrero de copa
y dejando caer la capa al suelo,
miró por la ventana y cantó
con una voz trémula:
𝐿𝑜! ’𝑡𝑖𝑠 𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎 𝑛𝑖𝑔ℎ𝑡
𝑤𝑖𝑡ℎ𝑖𝑛 𝑡ℎ𝑒 𝑙𝑜𝑛𝑒𝑠𝑜𝑚𝑒 𝑙𝑎𝑡𝑡𝑒𝑟 𝑦𝑒𝑎𝑟𝑠!*
Entonces llegué yo y todos me miraron,
y, en ese mismo instante, desperté.
O. Moré / 24/1/26
*¡𝑀𝑖𝑟𝑎𝑑!, ¡𝑒𝑠 𝑢𝑛a 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒 𝑑𝑒 𝑓𝑖𝑒𝑠𝑡𝑎
𝑒𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑠𝑜𝑙𝑖𝑡𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑎𝑛̃𝑜𝑠 𝑢́𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜𝑠!
𝙏𝒆𝙧𝒕𝙪𝒍𝙞𝒂 nació como un sueño lúcido, una reunión imposible entre voces que han marcado mi formación poética y mi sensibilidad literaria. No es un homenaje solemne, sino una celebración imaginaria, una conversación entre espectros que aún susurran en mi biblioteca y en mis noches de insomnio.
Cada figura que aparece en el poema trae consigo su símbolo, su herida, su estilo. Borges y su tigre dorado; Lugones y su verbo incendiario; Benedetti y su ternura estoica; Cortázar y su levitación verbal; Alfonsina y su metamorfosis acuática; Vallejo y su grito esencial; Poe y su gala nocturna. No están todos los que son, pero los que están, vinieron por voluntad del sueño, porque cada día, cuando me siento ante la página en blanco, ellos están ahí, frente a mis ojos, mirándome expectantes.
No sé si es un buen poema; tampoco me preocupa. El poema se escribió en estado de vigilia poética, sin más brújula que la intuición y el deseo de reunirlos a ellos, de reunirme con ellos. Al final, como ocurre en los sueños, desperté. Pero algo quedó: la certeza de que la poesía es también una forma de convocar lo imposible.
O. Moré ®
Le pedí a la IA que lo ilustrara. Aquí está el resultado.



Crónica del bestiario


 


Querido Martí: ¿cómo le explico yo a mis hijos ahora que, como tú decías, habían nacido para ser felices? Sí, ya sé, la felicidad es un concepto, a veces, bastante abstracto y depende, en muchas ocasiones, de nosotros mismos, pero… ¿acaso no es necesario también un entorno aséptico o, como mínimo, limpio de toda esta basura tremebunda que nos invade y rodea, libre de este bestiario?



Crónica del bestiario

El mundo está al revés, y tengo miedo.
Al éxodo lo ataca un cruel fanático;
y un burro que es norteño, en su rebuzno,
destruye en su locura sueños varios.
El drama está servido (negra historia),
el lobo se convierte en estepario;
la vida conocida ya no es vida,
es solo un espejismo en nuestro patio.
La ley testicular es la que manda,
y el circo está montado por arcaicos.
La mano que se “alza” huele a azufre;
y tiembla hasta el mosén de rostro flácido.
El dios llamado Marte se pasea
desnudo o disfrazado de sicario.
No importan ni la flor ni la inocencia,
el dedo que teclea quiere escarnio.
La vida, ya lo he dicho, ya no es vida;
el mundo ya no es mundo: es un bestiario.


23/1/26 / O. Moré ®




viernes, 23 de enero de 2026

Geografía de la búsqueda


 


Geografía de la búsqueda


𝚀𝚞𝚎 𝚎𝚕 𝚟𝚎𝚛𝚜𝚘 𝚜𝚎𝚊 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚞𝚗𝚊 𝚕𝚕𝚊𝚟𝚎

𝚚𝚞𝚎 𝚊𝚋𝚛𝚊 𝚖𝚒𝚕 𝚙𝚞𝚎𝚛𝚝𝚊𝚜.

𝑽𝒊𝒄𝒆𝒏𝒕𝒆 𝑯𝒖𝒊𝒅𝒐𝒃𝒓𝒐



Me aboco hacia la luz después de la derrota,
en este gris paisaje de nubes insondables,
y el verbo que me cubre de mímesis se agota
entre mis manos llenas de cantos inefables.

Un viso de impaciencia desde una imagen brota
y entinta el corazón de versos inflamables;
la música es la rima que sangra gota a gota
la inspiración desnuda de espejos memorables.

Me adentro en esa tierra que esculpe a la montaña
como el aventurero que horada los caminos
buscando lo imposible y en pos de alguna hazaña.

Y encuentro a cada paso los sitios clandestinos
en que mi verso teje la frágil telaraña
para atrapar metáforas sin brillos anodinos.


23/1/26  / O. Moré ® 


jueves, 22 de enero de 2026


 


Hablo de aquella soledad que nos otorga…*

Llegó la soledad que nos otorga
los mares de espejismos inconstantes,
con aguas y corrientes silenciosas
y estampas imprecisas del paisaje.

Me atrapa entre sus sedas y me ahoga,
se sienta como diosa en los altares,
camina lentamente entre las sombras,
y empaña, como el frío, los cristales.

Llegó la soledad con su erotema
de letras que asesinan el bestiario
que habita docilmente en mi cabeza.

Llegó la soledad y es un escarnio,
un duro latigazo que me aliena
y deja mi pincel sin astrolabio.

O. Moré 21/1/26

*Luis García Montero (del poema Ciudad)
(Habitaciones separadas / Visor libros, 2019)


martes, 20 de enero de 2026

Dos nuevos sonetos


Otoñal
 

Otoño, que en tu beso traes pena
y miras mi impaciencia con descaro,
devuélveme sus ojos y el amparo
del rito emocional que me envenena.
Y dame la hoja fatua en que se aliena
mi verso de metal con su disparo;
evócame su rostro níveo y claro,
que muero como el mar sobre la arena.
Otoño, que te abocas sin tus alas
de libre mariposa diletante,
perdona mi pasión por las picualas.*
Devuélveme la luz itinerante
que el viento se llevó en las horas malas
y deja en paz mi mundo delirante.


*f. Cuba. Arbusto de la familia de las combretáceas, de hojas enteras y ovales, y flores en espigas muy fragantes, que cambian de color durante el día. No confundir con la variedad de olivas.

domingo, 2 de noviembre de 2025

ALEGORÍA DE LOS CONFINES

 Alegoría de los confines



Aléjame la tundra y los sargazos;

las tierras ilusorias e irredentas;

acércame a tu mar, el de tus brazos,
a tus regiones tibias y sedientas.


Y nada de sabanas o siberias;

y nada de desiertos o ciudades;

mezclemos con un beso las bacterias,

abriendo de tu boca las mitades.


Y luego, cuando el barco esté ligero,

y sepas en cuál mástil va la vela,

sólo tienes que hacerme prisionero.


Y al brotar en tu mar mi blanca estela,

se me ha de estremecer el cuerpo entero:

mi navío, mi bajel, mi carabela.

O. Moré ®