miércoles, 6 de diciembre de 2017

Dualidades intemporales, un viaje más allá del espejo. Una breve visión de la obra de Lita Cabellut a propósito de su exposición “Restrospective”.


Lita ante dos de sus cuadros de la serie Dried tear / 2013-2014 /
Impressions of Asia 1 y 2
Lita Cabellut / España.














En La piel y la Máscara, novela del cubano Jesús Días, los personajes, actores de una película en filmación del mismo título, se van desnudando el alma ante el lector cuando llevan la máscara, o sea, cuando están actuando para la película y son a su vez personajes de esta; y cuando son sólo piel, o, lo que es igual, cuando son ellos mismos, en carne y hueso, en la vida real de la novela, fuera del film;  pero, al mismo tiempo, cuando se supone que están mostrándonos  la desnudez de esa piel (léase alma, léase mundo interior) recurren a otras máscaras, esas que les ayudan a mimetizarse,  según sus conveniencias, ante la sociedad.  Las máscaras juegan un importante papel en el desarrollo de la novela metafóricamente hablando, ya no sólo por lo que explicaba, sino porque son, además,  todo un símbolo del trabajo actoral, con ellas se representa  el teatro (tragedia y comedia). Como bien dice un famoso bolero: La vida es puro teatro, y, generalmente, nunca nos mostramos tal y como somos, siempre actuamos con la máscara de turno ante el auditorio y el escenario en el que nos toque representar nuestro drama, nuestra fantasía, nuestra comedia, nuestra tragedia. Somos piel y máscara, somos duales por antonomasia, porque es una forma de defensa, de supervivencia ante la vida y la sociedad. Tenemos nuestra parte buena y nuestra parte malsana. Cuando nos enfrentamos al espejo de la bruja de Blancanieves, aquel que sólo dice la verdad,  no queremos ver lo que refleja, aunque sólo nos muestre la epidermis. Y eso que no se enseña, eso que está bajo las máscaras, Lita Cabellut (Sariñena, Huesca, 1961) lo muestra en su obra, y, especialmente, en sus retratos; ella se convierte en ese espejo psicológico (espejo de gran formato), lo traspasa  y saca del otro lado de la argenta, del otro lado del azogue, el verdadero yo del personaje retratado. Al igual que hace Jesús Díaz en su novela, Lita perfila, a plenitud, la piel y la máscara, y lo hace a golpe de dualidades: con sus luces y sus sombras, con su belleza y su fealdad; pone en la escena del teatro de la vida a sus personajes y los viste y desviste a su antojo para descubrirnos lo bello y lo grotesco del ser humano, lo singular y lo plural. Lita muestra la epidermis y lo que está debajo de la epidermis. De todos es sabida la importancia que le da al tratamiento de la piel en su pintura, la metáfora que la piel representa para ella, porque es en la piel donde queda grabado el tiempo y donde este muestra su erosión y sus cicatrices. Para hacer realidad esta metáfora, Lita, ha desarrollado, a lo largo de muchos años, una técnica especial, un tratamiento propio de la pintura al fresco con el que craquela el lienzo dándole una textura única profusa  en poros y grietas. Y he aquí que nos encontramos ante otra dualidad, la epidermis del propio lienzo en simbiosis con la epidermis del sujeto retratado.
Secret behind the veil / 2012
de la serie Memories wrapped in gold paper
yo, admirando este monumental lienzo.

Los personajes, en los cuadros de Lita, a veces, nos observan  desafiantes  a la vez que les observamos,  y sus ojos nos hablan de tristeza, de desamparo, de miedo, de éxtasis, de poder, de belleza, de fragilidad, etc. En los ojos y el rostro está (como bien dice el refrán) el espejo del alma de esa persona que nos está mirando desde el cuadro y que establece con el espectador una conversación silenciosa con la que nos cuenta su historia, lo que se ve a simple vista y lo que no se ve.

Al igual que en el cine, o en una obra de teatro, Lita Cabellut, crea su muestrario, su catauro de personajes para dar vida a un tema en el que ahonda recreándolo en una serie. Así han nacido:
Disturbance, Black tulip, Madness and reason, Dried tear, Coco, Camaron, Frida, Blind mirror, Tempus & amp; Divine, White silence, After the show, Memories wrapped in gold paper, Installation, State of grace, Country life,  Ethics y Dillusion.


Disturbance 19 y 20
Disturbance 14 y 13
 En la serie Disturbance, por ejemplo, Lita nos retrata de manera dual al personaje. Nos lo muestra con su máscara, esa a la que me refería al principio, la que nos ayuda a sentirnos seguros en la sociedad, y, a continuación,  en el siguiente lienzo, lo retrata en su desnudez total, tanto física como emocionalmente. Si en el primer retrato la ropa, los complementos, las joyas y el maquillaje, visten al personaje con cierto colorido y la piel mantiene su tonalidad, en su homónimo, el personaje está completamente desnudo, y su piel se nos muestra con tonos blancos, como si fuera de fría porcelana, como una estatua de alabastro, como un objeto que no es capaz de tener sentimientos o que esconde sus sentimientos tras esa aparente frialdad de loza o de piedra. Sea como fuera, cada una de estas dualidades, tal como dicta su título, Disturbance, nos perturban y nos hace mirar más allá del espejo que nos muestra Lita, por que las lecturas son infinitamente variadas.

Lita ha bebido de los grandes clásicos de la pintura española: de Velázquez, de Goya, de Ribera; también de pintores foráneos: Rembrandt, Rubens, Tiziano,  de la escuela flamenca; lo demuestra su destreza a la hora de enfrentarse a la figuración y su manera de tratar el rostro y el cuerpo humano, con un acertado estudio de la luz y del color que evoca a estos grandes maestros, pero luego su pincelada se vuelve provocadora, trasgresora, desenfadada, sobre y tras las figuras, en los fondos, y aquí encontramos brochazos, manchas, spray  y chorreos que nos  remiten a Pollock, a Willem de Kooning, a Lucian Freud, y hasta, me atrevería a decir, a Basquiat, al grafiti o al primitivismo, pero no creo que Lita lo haga con conocimiento de causa, sino de manera intuitiva y pasional, porque ella tiene ese duende, ese talento intrínseco para crear siguiendo el impulso, el arrebato o la espontaneidad. También,  en series como: Dillusion, Country life, State of grace o Installation, encontramos un cierto paralelismo con Francis Bacon en la manera de retratar los rostros deformados incentivando lo grotesco. Esa dualidad que tienen sus cuadros de moverse entre lo clásico y lo vanguardista los dota de una maravillosa intemporalidad.
De la serie Black tulip /2014
Happy few /2010 / de la serie State of grace.
Spectacle 03 /2012 / de la serie After the show

Espai Volart, de la Fundación Vila Casas, quien presentó en sus inicios a Lita por primera vez en el 2013, acoge esta impresionante “Retrospective” que no os dejará indiferente, porque toda la fuerza emotiva, todo el temperamento de Lita, sus obsesiones, sus arrebatos pasionales, su mirada única e incisiva sobre el comportamiento humano, su manera de concebir la pintura,  etc,  están ahí representados, y el espectador se adueña de todo ello y se lo lleva a casa, y, tal como pregona el título de una de sus series, se queda en estado de gracia, envuelto en su universo cromático, ese universo de colores fríos y cálidos aplicados con certera habilidad para contar, para narrar,  ellos también, el discurso pictórico del lienzo.


Lita Cabellut es, hoy por hoy, una de las artistas españolas más importantes de la plástica a nivel mundial, así mismo es la pintora española más cotizada del momento. De niña gitana humilde, adoptada por una familia catalana, pasó a ser, tras una visita al Museo del Prado de la mano de sus padres adoptivos, una artista que sólo vive para y por el arte, el arte con mayúsculas en todas sus variantes, porque Lita no solo pinta, también hace performance, instalaciones, esculturas, fotografías y escribe poemas. Lita actualmente reside en La Haya, Países Bajos.
Yo, ante uno de lo lienzos de la serie Frida.

“Si mis pinceles no pudieran hablar,
Si mis pies no fueran capaces de dar un paso adelante o volver
para ganar perspectiva en lo que veo
Si en mi cabeza la confusión y la duda no reinaran
-si no lloro, me río-.
Si no estuviera deslumbrada por el blanco y conmovida por el añil,
qué soledad tendría conmigo misma”.


Lita Cabellut

 Más sobre esta artista en su página web, clicando aquí



Nota: Esta crónica está dedicada a la exposición "Retrospective", aunque pudiera aplicarse a una gran parte de la obra de Lita Cabellut. Por otro lado, la opinión aquí vertida obedece únicamente al criterio personal de este servidor, puede estar errada o no. Tómela, simplemente, como la visión (ojo crítico) de un espectador común aficionado a las artes plásticas.  


Catálogo de la exposición (muestra)









O. Moré

2017