sábado, 27 de junio de 2015

Nuevos sonetos para Nubia

 Los girasoles rojos / O. Moré / CUBA


No me escribas


Déjate de supuestas ucronías,
esta trama no acepta necedades;
no dividas el cuento en dos mitades
que mi verbo no aguanta más sangrías.

Creíste que al tatuarme fantasías
mi cuerpo las tornaba realidades
y olvidaste que simples vanidades
siguen siendo y serán sólo utopías.

Te advierto, no me escribas con tu pluma,
 la tinta no me sana, me emborrona,
y tanto sinsabor cala y abruma.

No importa si la historia no perdona,
ni que en blanco mi cuerpo se consuma,
sólo quiero seguir siendo persona.


Dato adjunto.


Estoy amortajado, en sepultura
de exótico y tiránico difunto;
después de tantas comas soy un punto,
un círculo que cierra  la escritura.

Soy una antigua luz que en su impostura
ni brilla ni esclarece el negro asunto,
y ahora que estoy yerto me pregunto
a qué vino jugar a la locura.

Si siempre renegué de la aventura,
si fui otrora un cobarde en su conjunto,
por qué quise empaparme de hermosura.

Acaso no sabía que un presunto
poeta que rasgó su vestidura
siempre acaba por ser un dato adjunto.


Tu sospecha

Me destruyen tu lengua y tu disparo,
y el fuego en la palabra que me atiza;
me siento amordazado y sin la visa
para un viaje anodino y más que caro.

Tu sospecha me tala el verde brote
y caigo en el vacío y la congoja.
Como Wilde pintaré la última hoja
en el muro que encierra al ocelote.

Me miro en el cristal que me retiene
y la imagen opaca y subrepticia
es de un humo porfiado en que me aliene.

Por qué piensas que nado en la inmundicia,
que traciono la fe que me sostiene,
si nunca me he vestido de malicia.



Atavismo

Me llamas bicho raro del diluvio,
dibujas sobre mí mapas dudosos
y mi cuerpo se empapa de rijosos
e inmateriales trazos de tu efluvio.

Por la piel, que delata mi gen nubio,
me comparas con todos los odiosos
que en tu mente ladina son lodosos:
sucias  aguas migrantes del impluvio.

Mas a oscuras te fundes con mi verbo
y te acuestas conmigo en la maleza
nutriéndote del semen de mi acervo.

Por qué entonces reniegas la certeza:
en mi sangre tus genes yo conservo
porque así es de divina la impureza.




O. Moré
2015
(Todos los derechos reservados)