miércoles, 26 de abril de 2017

Los Ulises que me habitaron y habitan

Ulises y las sirenas / Léon Belly (1827-1877) Francia



Los Ulises que me habitaron y habitan


Prólogo

En esas mañanas grises

que hacen me duela tu ausencia,

me aboco a mi penitencia

cual un fantasma de Ulises.

Vagando en otros países

mi mente se obceca  y muda

su piel de serpiente ruda

y se torna vulnerable

hasta sentirme culpable

de esta diáspora tan cruda.





(Pasado)





Primer  Ulises



Me fui a la guerra de Troya

en una nave de plata

 con égida de hojalata

en una inusual tramoya.

La guerra, que te desolla

como a un grosero animal,

dejó un halo fantasmal

en mi cuerpo medio humano,

y como insecto kafkiano

me vi en su propio cristal.





Segundo Ulises



Al canto de la sirena

simulé ser ciego y sordo

y seguí  amarrado a bordo

 cínico como una hiena.

No es ella lo que me  aliena,

_Me dije_ ni su cantar,

es éste insomne vagar

por aguas insustanciales

como peces abisales

sin luces con que alumbrar.



Tercer Ulises



Frente al cíclope (hombre tuerto),

yo desenvainé la espada

porque vivir en la nada

es lo mismo que estar muerto.

Desde ese día despierto

con el corazón yodado,

pero el  yodo que ha tintado

mi estirpe de siboney

es áureo metal de ley

que en joya me ha transformado.



Cuarto Ulises



Aunque Circe me quería

engatusar con sus mañas,

al fondo de mis entrañas

Ítaca siempre latía.

Por eso llegado el día

de regresar a su seno

vomité todo el veneno

que la maga inoculó

en mi cuerpo y mi otro yo

afloró limpio y sereno.



Quinto Ulises



Calipso estaba en la gruta

y me entregué a su apetito

y al cometer tal delito

se desdibujó mi ruta.

Calipso, la hija de puta,

quería mi desmemoria,

pero el alma migratoria

que habitaba en mi interior

me salvó del estertor

que anularía mi historia.





(Presente)





Sexto Ulises



Penélope teje el mar

de azul índigo, preciso;

lo teje calmo y sumiso,

propicio a mi navegar.

De noche logro soñar

que la avisto en la distancia

y se transmuta en sustancia

vital nutriendo el anhelo

de que yo regrese al suelo

de mi ya lejana infancia.



Séptimo Ulises



Telémaco crece y crece,

en sus ojos me reflejo

y veo un marino viejo

que poco a poco fenece.

No obstante todo parece

cobrar vida por doquier

cuando mi hijo y mi mujer

me acogen entre sus brazos

y olvido los mil sablazos

que me propinó el ayer.





Octavo Ulises



Ahora apenas soy espuma

pero espuma que acredita

porque soy como una espita

vertiendo tinta en la pluma.

Ahora soy una yagruma

sembrada en tierra extranjera,

ahora soy una quimera

que viajó desde el pasado

como un héroe caducado

que sólo vive y espera.





Epílogo



Al final he comprendido

que no importa por cual mar

navegues, ni que avatar

deje a tu cuerpo rendido.

Los Ulises que yo he sido

en verdad son uno solo:

un títere que controlo

con hilos que el tiempo corta.

Qué Ulises sea no importa,

importa el por qué me inmolo.









O. Moré

2017