Mis lecturas desde las navidades pasadas hasta lo que va de año: narrativa y poesía. Dentro de la narrativa: cuento, novela y novela testimonial.
Leo, leo y leo, a ver si se me pega algo del talento de todos estos autores..., pero qué va, ahí sigo: siendo el burro que quiere tocar la flauta y desafina como un sapo croando en una sinfonía de talentosos grillos y cigarras.
Aquí les dejo la lista de los cómplices de estos meses (no están en orden cronológico de lectura):
NARRATIVA (Novela y Cuento)
Morir en la arena – Leonardo Padura
Un animal salvaje – Joël Dicker
Lo que no se ve – Cristina Fernández Cubas
El huésped – Guadalupe Nettel
Si Cristo te desnuda – Amir Valle
La casa y la isla – Ronaldo Menéndez
El retablo del conde Eros – Eliseo Alberto Diego
Cadáver exquisito – Agustina Bazterrica
La ciudad de las luces muertas – David Uclés
En el reino del toro sagrado – Jordi Soler
La península de las casas vacías – David Uclés
Estrella distante – Roberto Bolaño
Cruces: Historia de dos almas – Alex Landragin
La edad del vicio – Deepti Kapoor
Último en la fila – Mauricio Quintero Cardona
Objetos perdidos – Karla Suárez
POESÍA
Poesía 1990-2010 – Rafael Ballesteros
Sonetos todos – Rafael Ballesteros
Poemas y antipoemas – Nicanor Parra
El libro de la entraña – Luis María Pérez Martín
Versos de pan con timba – alinacanosa Alina Canosa Delgado
Para cantar ceniza – Bernard Engel
Una huella hacia dónde – Bernard Engel
Cuando el cosmos es tu cuna – Lydia Arcos
Abajo había nubes – Carlos Palacio, Pala
Liquidación por derribo. Poemas de un alma errante – María Rosales Palencia
Eso era amor – Ángel González
Poesía vertical (Antología) – Roberto Juarroz
Barras paralelas – Antonio García Lorente
Nos diferencia el cuerpo (Antología 1968-2022) – Antonio Carvajal
Antología Poética – Leopoldo Lugones
La Luna de Regreso (Antología poética) – Leopoldo Lugones
NOVELA TESTIMONIAL Y MEMORIA
Tres lindas cubanas – Gonzalo Celorio
Nuestros años verde olivo – Roberto Ampuero
Confieso que he vivido – Pablo Neruda
Persona non grata – Jorge Edwards
Nota:
A veces leo dos libros a la vez. Mi esposa, Montse, siempre me dice:
—No sé cómo puedes… ¿No te pierdes?
Y yo le respondo:
—No, no me pierdo. Es como ver dos series: una en Netflix y otra en HBO, en días y horarios distintos. Con los libros hago lo mismo: un día leo uno y al siguiente continúo el otro.
Ahora mismo, por ejemplo, estoy metido en el laberíntico universo de «Casa de hojas» de Mark Z. Danielewski, que amenaza con hacerme explotar el cerebro; y, para suavizar el impacto, me sumerjo en la belleza narrativa de Elena Garro y su «Los recuerdos del porvenir».
Eso sí: con el tiempo algunas tramas se me olvidan. Mi memoria ya no es la de antes. Pero si tomo el libro entre las manos y lo hojeo un poco, enseguida recupero el hilo del argumento. Lo que nunca se me olvida es si el libro me gustó o no. Y, por lo general, en un 99,9 %, me gustan, todos, una barbaridad.



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