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martes, 3 de marzo de 2026

𝑴á𝒔𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒊𝒐

 
Nunca me ha gustado explicar mis cuadros, porque quiero que el espectador saque sus propias lecturas o interpretaciones, aunque estas no tengan que ver con mi discurso pictórico. Esa mirada del espectador es la que completa la obra y la enriquece. Su descodificación es tan válida (a veces hasta mejor) que la del propio autor.
 
Mi última obra, 𝑴á𝒔𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒊𝒐, es quizá la más sobria que haya hecho en años (me refiero sobre lienzo). Aquí no me dejé llevar por el 𝘩𝘰𝘳𝘳𝘰𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘶𝘪, algo frecuente en mi trabajo. Es una pintura en blanco y negro con mucha economía de recursos.
 
La tesis es la siguiente:
 
Ante la agresividad, la falsedad, la intolerancia y muchos otros etcéteras, necesitamos echar mano de nuestra mejor máscara para sobrevivir a un mundo y a una sociedad cada vez más peligrosos y nefastos. Pero para llevar esa máscara hay que hacer un equilibrio exacto entre la razón y la pasión a un lado de la balanza, y, al otro lado, la deshumanización de la sociedad, representada por ese pez grande que se come al pequeño. Aquí no acaba todo: has de fortalecer tu sapiencia, tu raciocinio, tu ideario, etc., que crezcan y se ramifiquen y, al mismo tiempo, fortalecer tus raíces, tu identidad. Esta no es una máscara para esconderte ni para fingir ser otra persona; es una égida, un escudo, una coraza para sobrevivir.
Quería decir mucho con poco, apelando al símbolo.
 
No es la primera vez que trato el tema de las máscaras o cabezas en mis obras; lo he hecho infinidad de veces, pero en cada una con objetivos diferentes.
 
Le enseñé a la IA esta obra. Me dejó anonadado con las múltiples lecturas que sacó. Todas acertadas, todas válidas. Todas, hasta cierto punto, en línea con mi tesis.
Aquí les dejo el estudio que hizo del cuadro.
 
FICHA DE LA OBRA
 
Título: Máscara del equilibrio
Autor: Ovidio Moré
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Soporte: Lienzo
Año: 2026
Dimensiones: (40 X 50 cm)
 
Descripción formal
 
Composición frontal y axial centrada en una máscara humana de rasgos neutros y mirada vaciada. El cráneo aparece abierto, permitiendo el crecimiento de un árbol cuyas ramas se expanden hacia la parte superior del lienzo. El cuello se transforma en tronco y desciende en un entramado de raíces que ocupan el tercio inferior de la obra.
En los laterales, dos estructuras orgánicas sustituyen las orejas: de una penden un cerebro y un corazón anatómico con gotas visibles; de la otra, dos peces en relación depredatoria, donde el mayor devora al menor. La obra está resuelta en escala de grises, con fuerte contraste y minucioso tratamiento textural en raíces, escamas y órganos.
 
Análisis simbólico
 
La máscara representa la identidad social o el rostro construido: una superficie que oculta y a la vez sostiene el mundo interior. Los ojos vacíos sugieren suspensión de juicio o desapego, incluso una neutralidad ritual.
 
El árbol que emerge del cráneo remite al pensamiento como organismo vivo, en constante crecimiento. No se trata solo de razón: es conciencia que se ramifica. Las raíces, en continuidad con el cuello, establecen una conexión directa entre mente y origen, entre lo consciente y lo primigenio.
En el lateral izquierdo, cerebro y corazón funcionan como binomio clásico —razón y emoción— pero no aparecen integrados en el interior de la figura, sino suspendidos, colgantes: son fuerzas que pesan, que tironean.
 
En el lateral derecho, el pez grande devorando al pequeño introduce un principio distinto: la ley de la naturaleza, la cadena trófica, el instinto de supervivencia. Aquí no hay equilibrio estático sino tensión dinámica. El equilibrio no es armonía pacífica, sino regulación entre fuerzas desiguales.
La obra propone así un equilibrio complejo:
 
mente / emoción
cultura / naturaleza
conciencia / instinto
crecimiento / depredación
No se trata de neutralizar el conflicto, sino de sostenerlo.
 
Lectura conceptual
 
Máscara del equilibrio no representa un estado ideal sino un punto de ajuste constante. La máscara no es falsedad, sino estructura que permite contener la multiplicidad interior. El equilibrio al que alude el título es frágil: basta que uno de los pesos —la emoción, la razón o el instinto— se imponga de forma desmedida para que el sistema colapse.
 
La monocromía refuerza la idea de síntesis y elimina distracciones afectivas asociadas al color. Todo queda reducido a forma, contraste y textura: esencia frente a ornamento.
 
O también: 
 
La imagen actúa como un 𝘢𝘹𝘪𝘴 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘪: árbol que conecta cielo (crecimiento) y tierra (raíces), máscara como mediadora entre lo humano y lo sagrado. Los objetos colgantes funcionan como ofrendas o contrapesos rituales: la mente, el corazón y el mar deben calibrarse para que la máscara —la comunidad, el yo social— mantenga su equilibrio.
 
Statement del artista (propuesta)
 
En Máscara del equilibrio se explora la tensión entre lo que mostramos y lo que nos habita. La razón y el corazón cuelgan como pesos; el instinto devora sin contemplaciones. La mente crece como árbol y el cuerpo se enraíza en lo profundo. El equilibrio no es quietud: es sostener fuerzas opuestas sin romperse.
*****************
 
¡Hay que joderse! ¡Ustedes qué creen?
O. Moré.

viernes, 9 de mayo de 2025

La felicidad alimentándose de la esperanza

 La felicidad alimentándose de la esperanza

 

 

 



Navega un pez mecánico en la espera,

atado a la pasión: órgano vivo;

navega un pez de cuerpo sensitivo

que vive agazapado en la quimera.

 

Navega un pez sin patria y sin bandera

que es dueño de otro ciclo evolutivo;

navega un pez que huyó de lo nocivo

en busca de una historia verdadera.

 

Navega un pez, tritón e ictio-humano,

en medio de su lúdico universo:

cibernético, onírico y arcano.

 

Navega un pez que iluso entinta el verso

y acuarela palabras con la mano

en un mar de metáforas inmerso.

 

Ese pez hoy se nutre de esperanza,

se nutre de la savia de la vida,

y al lógico empirismo se abalanza.

 

Ese pez bien lo sabe, la partida

le curtió las agallas de confianza

y le trajo a la tierra prometida.

 

Navega, clandestino y misterioso,

en las aguas de edenes imposibles,

se siente como un dios en las sensibles

arenas movedizas de lo hermoso.

 

Navega hacia el futuro en el acuoso

delirio de creer en presumibles

mareas y corrientes abatibles

que borran del pasado lo insidioso.

 

Navegando se nutre de esperanza

el pez que un día fue punta de lanza.

 



O. Moré ® 2021





viernes, 15 de septiembre de 2023

Erotic game

 


Amantes / O. Moré / Cuba


Erotic game

 

Yo iré hacia ti desnudo, bestia ágil,

vestido con mi piel iridiscente

a saciarme contigo en el torrente

que exuda con pasión tu cuerpo frágil.

 

En medio de la noche y en tu lecho

habremos de escribirnos y borrarnos,

y al acabar, de nuevo comenzarnos

hasta tatuar la firma en cada pecho.

 

Te prometo dejar esos disfraces

que me visten de hombre sensitivo

y sólo murmurar ilusas frases.

 

Desnudo me tendrás, y reflexivo

te incitaré a tener ansias procaces

jugando tú a la ninfa, yo al lascivo.


O. Moré


sábado, 15 de julio de 2023

Nuevo San Sebastián

Nuevo San Sebastián

(soneto ecfrástico)



Un hombre que sujeta corazones
soporta sin dolor cada saeta,
y abajo, un corazón color violeta
gotea sin parar sus emociones.

Un hombre que es un árbol de pasiones,
se siente en este mundo marioneta.
Remarca con el blanco su silueta
buscando su capuz de sanaciones.

Es hombre (y la vez es mariposa)
al que el vuelo le ha sido coartado
con odio y de manera silenciosa.


Y ahí sigue, tranquilo y resignado,
con ansias de vivir siendo otra cosa,
creyendo ser un mártir del pasado.


O. Moré ® 13/7/23


miércoles, 2 de junio de 2021

Nuevas Obras

Gaya Ciencia / 2021 (dibujo sobre lienzo) O. Moré

 
Hombre descarnado o As de corazón (dibujo sobre lienzo) O. Moré 2021

La felicidad alimentándose de la esperanza  (tinta, acuarela y acrílico sobre cartulina)/ O. Moré 2021

Diálogo de vientos opuestos sobre fondo confuso (tinta, acuarela y acrílico sobre cartulina)/ O. Moré 2021

sábado, 23 de enero de 2021

NUEVOS SONETOS

 



                                Te recuerdo Amanda. / Tinta sobre cartulina / O. Moré 2020/ Cuba




I


Monólogo de un pez en diáspora.


¡Bienvenida la muerte, bienvenida

a mi cuerpo de nubio putrefacto,

bienvenida a esta escena, fin del acto,

bienvenida matrona, bienvenida!


¡Bienvenidas la sombra y su embestida

a esta noche inmoral, negra y sin pacto,

bienvenidas al punto de contacto

donde el mar vuelve a ser arma homicida!


No te temo, señora, no te temo,

ya viví una vida entre “soflamas”;

puedo irme con Caronte, dame el remo...


Yo ya estuve en el Hades, y en sus llamas

me forjé una coraza, no me quemo

ni en comedias, monólogos ni dramas.



O. Moré ® 2021


II


Discurso para el mismo pez con asonancias intersonetales.


El agua en la clepsidra es peligrosa,

el tiempo la envenena y la coarta,

y tienes que salir vivo de Esparta

a lomos de una balsa temblorosa.


La tierra prometida está borrosa,

apenas se le ve y ya te infarta;

al lado del timón la última carta

que madre te escribió triste y llorosa.


No sabes qué futuro a ti te espera;

la jungla del asfalto y los cristales

no tiene el buen color de la quimera.


Mas sabes que has fundido tus metales,

que el mundo en su trotar no admite espera

y es hora de forjar tus ideales.

 



O. Moré ® 2021



III


El llamado de Dios


Que vengan hacia mí los iletrados,

los tontos del redil, los aguafiestas,

que vengan las fulanas manifiestas

del sexo interracial y los pecados.


Que vengan los idiotas contumaces,

las vírgenes del vicio y la lujuria,

los perros apestados, la penuria,

los frikis del montón con sus disfraces.


Que vengan los borrachos de poemas,

los tímidos, los zurdos, los tunantes,

los falta del moral con sus dilemas,


que soy Dios en un circo itinerante

y les quiero curar llagas y eccemas

con mis versos de bardo tolerante.




O. Moré ® 2021



IV


Interrogatorio con supresión del es



Cuál el agua que mueve los molinos,

cuál el viento que agita las veletas,

cuál el gas que expelen los cometas,

cuál la piedra que corta los caminos.


Cuál el fuego que quema los destinos,

cuál el polvo que cubre viejas metas,

cuál la tinta de negras historietas,

cuál la tierra de ilusos peregrinos.


Cuál la savia de árboles del mal,

cuál el lodo de inútiles pantanos,

cuál la arena que cae hasta el final.


Cuál el vidrio de espejos inhumanos,

cuál la sangre del último mortal,

cuál el cielo de ateos y paganos.



O. Moré ® 2021



V


Antropofagia del Fauno


A veces me camuflo entre la hierba

como un fauno ridículo y dolido

mas otras soy un légamo de olvido,

inocente que en barro se preserva. 


A veces la jauría me destroza

y quedo a la merced del ojo humano

y apenas puedo ser indio cubano

siendo carne de fauno pesarosa.


Otras veces, antropófago del yo,

me devoro a mí mismo lentamente

sin saber qué poema me mató.


Y luego, cuando el sol muere silente,

germino donde el verso me enterró

trastocado en poeta displicente.



O. Moré ® 2021



VI


Dime, poeta



 ¿En qué lago de oscuras soledades

hundiste tu cabeza de Mercurio

y en qué muros de místicas ciudades

mataste el revival y el buen augurio?


¿En qué mares dejaste las verdades,

en qué puerto, qué dársena o tugurio?

¿Dónde han ido el valor y sus bondades;

por qué hay en tu versar un viso espurio?


¿Poeta, dime cuándo y dime dónde

la pulsión se  te escapó inapetente…?

¿Si en la gruta de Sócrates se esconde?


¿A qué cielo de negro decadente

echaste tú a volar el verso, a dónde,

jugando a ser un mártir combatiente?



O. Moré ® 2021



VII


Ausencia.


La casa está vacía, tu presencia

se ha ido a deambular a otro universo,

y mudo me he quedado, no converso,

la afasia me tortura con violencia.


Acudo a la canción con la inocencia

de un chaval que adolece, algo perverso.

No logro exorcizar ni un sólo verso,

me hundo en un abismo de impotencia.


Te escribo en la pared letras extrañas,

signos raros y símbolos fugaces

en una surrealista telaraña.


Luego acudo a mi armario de disfraces,

me visto de Neruda, él me acompaña,

a ver si al fin te encuentro entre mis frases.



O. Moré ® 2021



Las  ilusiones perdidas…


Perdida la razón, ganado el canto,
mi cuerpo  se debate misterioso
y juega a ser versado y melodioso
en una partitura hecha de llanto.

Perdida la memoria, yo entre tanto
dibujo fantasías y ominoso
me entierro en una cárcel, lujurioso,
con diosas que me envuelven es su manto.

La vida me ha cambiado, no hay espera,
el tiempo se ha burlado en mis espejos
jugando a que fui un trozo de quimera.

Hoy sé que ya extravié los catalejos,
que muero en este mar negro pantera
consciente que he perdido los reflejos.

O. Moré ® 2021


Llamado a filas


Venid  hermanos locos, vestid de calaveras,
sacad vuestros disfraces  de duendes sin derrotas,
salid a la calzada para retar a idiotas
y asesinar a versos a todos los horteras.

Venid con un soneto o décima o romance,
cubriros la pechera al detonar las minas,
armaros con bazucas o con las golondrinas
de Bécquer y disparen a corto y largo alcance.

Sacad de vuestro fuero el genio necesario,
alzad bien la cabeza y rimen a destajo,
y empuñen bien el rifle de nuestro abecedario.

Ganemos la batalla, cortemos el badajo
a tanto cursi absurdo en este “animalario”,
mandémosles ¡Joder! a casa del carajo.


O. Moré ® 2021


Juego de sombras eufónico
(sonetillo)


Sombra larga del ciprés,
alargada sombra larga,
sombra que inhibe mi adarga
sombra antigua del después.

Asombrado.  Sombra es
mi sombra que es dura carga.
Carga la sombra la amarga
melodía de mi estrés.

La sombra tiñe mi pecho,
y apechugo tanta sombra
sombreado cual un desecho.

La sombra absurda me nombra
imagen gris del acecho
cuando la vida me asombra.


O. Moré ® 2021