Nuevo cuadro, nuevo soneto. Los dejo con "La crucifixión del hombre raíz".
𝗬𝗼, 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗿𝗮í𝘇
En esta cruz oscura pendo ahíto*,
como un acróbata o juglar del cielo.
Soy la raíz que nunca toca el suelo,
que queda levitando.
Yo marchito
entre las flores del pesar fortuito
y los peces que anuncian desconsuelo,
muestro desnudo el nebuloso velo
del desarraigo. ¡Ese es mi delito!
Aquí se alzan las palmas de mi infancia,
y un corazón que en lila me sostiene
para paliar el frío y la distancia.
Aún así, mi cuerpo me previene
del mal agudo y de la intolerancia
que trae el tiempo cuando fiero viene.
O. Moré ® / Marzo del 2026
* Léase en su cuarta acepción (ya en desuso, pero que quiero rescatar): quieto, permanente en su lugar.
Nota: Este no es un soneto ecfrástico. No describe el cuadro, simplemente dialoga con él desde el yo representado. Es un, podríamos decir, lamento del hombre raíz. Un pequeño monólogo.








