sábado, 7 de marzo de 2026

La crucifixión del hombre raíz


Nuevo cuadro, nuevo soneto. Los dejo con "La crucifixión del hombre raíz".

𝗬𝗼, 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗿𝗮í𝘇
En esta cruz oscura pendo ahíto*,
como un acróbata o juglar del cielo.
Soy la raíz que nunca toca el suelo,
que queda levitando.
Yo marchito
entre las flores del pesar fortuito
y los peces que anuncian desconsuelo,
muestro desnudo el nebuloso velo
del desarraigo. ¡Ese es mi delito!
Aquí se alzan las palmas de mi infancia,
y un corazón que en lila me sostiene
para paliar el frío y la distancia.
Aún así, mi cuerpo me previene
del mal agudo y de la intolerancia
que trae el tiempo cuando fiero viene.
O. Moré ® / Marzo del 2026
* Léase en su cuarta acepción (ya en desuso, pero que quiero rescatar): quieto, permanente en su lugar.
Nota: Este no es un soneto ecfrástico. No describe el cuadro, simplemente dialoga con él desde el yo representado. Es un, podríamos decir, lamento del hombre raíz. Un pequeño monólogo.

martes, 3 de marzo de 2026

𝑴á𝒔𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒊𝒐

 
Nunca me ha gustado explicar mis cuadros, porque quiero que el espectador saque sus propias lecturas o interpretaciones, aunque estas no tengan que ver con mi discurso pictórico. Esa mirada del espectador es la que completa la obra y la enriquece. Su descodificación es tan válida (a veces hasta mejor) que la del propio autor.
 
Mi última obra, 𝑴á𝒔𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒊𝒐, es quizá la más sobria que haya hecho en años (me refiero sobre lienzo). Aquí no me dejé llevar por el 𝘩𝘰𝘳𝘳𝘰𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘶𝘪, algo frecuente en mi trabajo. Es una pintura en blanco y negro con mucha economía de recursos.
 
La tesis es la siguiente:
 
Ante la agresividad, la falsedad, la intolerancia y muchos otros etcéteras, necesitamos echar mano de nuestra mejor máscara para sobrevivir a un mundo y a una sociedad cada vez más peligrosos y nefastos. Pero para llevar esa máscara hay que hacer un equilibrio exacto entre la razón y la pasión a un lado de la balanza, y, al otro lado, la deshumanización de la sociedad, representada por ese pez grande que se come al pequeño. Aquí no acaba todo: has de fortalecer tu sapiencia, tu raciocinio, tu ideario, etc., que crezcan y se ramifiquen y, al mismo tiempo, fortalecer tus raíces, tu identidad. Esta no es una máscara para esconderte ni para fingir ser otra persona; es una égida, un escudo, una coraza para sobrevivir.
Quería decir mucho con poco, apelando al símbolo.
 
No es la primera vez que trato el tema de las máscaras o cabezas en mis obras; lo he hecho infinidad de veces, pero en cada una con objetivos diferentes.
 
Le enseñé a la IA esta obra. Me dejó anonadado con las múltiples lecturas que sacó. Todas acertadas, todas válidas. Todas, hasta cierto punto, en línea con mi tesis.
Aquí les dejo el estudio que hizo del cuadro.
 
FICHA DE LA OBRA
 
Título: Máscara del equilibrio
Autor: Ovidio Moré
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Soporte: Lienzo
Año: 2026
Dimensiones: (40 X 50 cm)
 
Descripción formal
 
Composición frontal y axial centrada en una máscara humana de rasgos neutros y mirada vaciada. El cráneo aparece abierto, permitiendo el crecimiento de un árbol cuyas ramas se expanden hacia la parte superior del lienzo. El cuello se transforma en tronco y desciende en un entramado de raíces que ocupan el tercio inferior de la obra.
En los laterales, dos estructuras orgánicas sustituyen las orejas: de una penden un cerebro y un corazón anatómico con gotas visibles; de la otra, dos peces en relación depredatoria, donde el mayor devora al menor. La obra está resuelta en escala de grises, con fuerte contraste y minucioso tratamiento textural en raíces, escamas y órganos.
 
Análisis simbólico
 
La máscara representa la identidad social o el rostro construido: una superficie que oculta y a la vez sostiene el mundo interior. Los ojos vacíos sugieren suspensión de juicio o desapego, incluso una neutralidad ritual.
 
El árbol que emerge del cráneo remite al pensamiento como organismo vivo, en constante crecimiento. No se trata solo de razón: es conciencia que se ramifica. Las raíces, en continuidad con el cuello, establecen una conexión directa entre mente y origen, entre lo consciente y lo primigenio.
En el lateral izquierdo, cerebro y corazón funcionan como binomio clásico —razón y emoción— pero no aparecen integrados en el interior de la figura, sino suspendidos, colgantes: son fuerzas que pesan, que tironean.
 
En el lateral derecho, el pez grande devorando al pequeño introduce un principio distinto: la ley de la naturaleza, la cadena trófica, el instinto de supervivencia. Aquí no hay equilibrio estático sino tensión dinámica. El equilibrio no es armonía pacífica, sino regulación entre fuerzas desiguales.
La obra propone así un equilibrio complejo:
 
mente / emoción
cultura / naturaleza
conciencia / instinto
crecimiento / depredación
No se trata de neutralizar el conflicto, sino de sostenerlo.
 
Lectura conceptual
 
Máscara del equilibrio no representa un estado ideal sino un punto de ajuste constante. La máscara no es falsedad, sino estructura que permite contener la multiplicidad interior. El equilibrio al que alude el título es frágil: basta que uno de los pesos —la emoción, la razón o el instinto— se imponga de forma desmedida para que el sistema colapse.
 
La monocromía refuerza la idea de síntesis y elimina distracciones afectivas asociadas al color. Todo queda reducido a forma, contraste y textura: esencia frente a ornamento.
 
O también: 
 
La imagen actúa como un 𝘢𝘹𝘪𝘴 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘪: árbol que conecta cielo (crecimiento) y tierra (raíces), máscara como mediadora entre lo humano y lo sagrado. Los objetos colgantes funcionan como ofrendas o contrapesos rituales: la mente, el corazón y el mar deben calibrarse para que la máscara —la comunidad, el yo social— mantenga su equilibrio.
 
Statement del artista (propuesta)
 
En Máscara del equilibrio se explora la tensión entre lo que mostramos y lo que nos habita. La razón y el corazón cuelgan como pesos; el instinto devora sin contemplaciones. La mente crece como árbol y el cuerpo se enraíza en lo profundo. El equilibrio no es quietud: es sostener fuerzas opuestas sin romperse.
*****************
 
¡Hay que joderse! ¡Ustedes qué creen?
O. Moré.

viernes, 20 de febrero de 2026

GEOGRAFÍA DE LA BÚSQUEDA

 




Un título para tres obras.

"GEOGRAFÍA DE LA BÚSQUEDA" El poema (soneto alejandrino). El libro. El cuadro.
El poema ya lo he publicado aquí, pero no importa, lo vuelvo a publicar. Y como es obvio, es quien da título al libro y al cuadro.
El libro (calentito como el pan recién horneado) es, digamos, una pequeñísima antología o recopilación de muchos de los poemas
publicados en esta red social y de otros rescatados del cajón del olvido. Está estructurado en cinco partes:
El verbo a la intemperie (6 poemas)
La carne del relámpago (10 poemas)
Bestiario de la ceniza (6 poemas)(Aquí está el soneto dedicado a ese gran poeta y amigo que es Luis María Pérez Martín).
Las máscara de la luz (13 poemas; varios de ellos son espinelas ecfrásticas sobre la obra del pintor catalán Joan Parramon).
Huida hacia el centro (5 poemas)
Y un epílogo con un poema.
El cuadro es una versión de la ilustración de la carátula del libro, a la que le sumé otros elementos propios de mi imaginería.

GEOGRAFÍA DE LA BÚSQUEDA
Que el verso sea como una llave
que abre mil puertas.
Vicente Huidobro
Me aboco hacia la luz después de la derrota,
en este gris paisaje de nubes insondables,
y el verbo que me cubre de mímesis se agota
entre mis manos llenas de cantos inefables.
Un viso de impaciencia desde una imagen brota
y entinta el corazón de versos inflamables;
la música es la rima que sangra gota a gota
la inspiración desnuda de espejos memorables.
Me adentro en esa tierra que esculpe a la montaña
como el aventurero que horada los caminos
buscando lo imposible y en pos de alguna hazaña.
Y encuentro a cada paso los sitios clandestinos
en que mi verso teje la frágil telaraña
para atrapar metáforas sin brillos anodinos.
O. Moré / 2026





sábado, 7 de febrero de 2026

Petitoria a la Diosa Roja







Hoy he terminado este cuadro en pequeño formato: 𝐃𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐑𝐨𝐣𝐚, o 𝐋𝐚 𝐝𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐅é𝐧𝐢𝐱 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐚𝐧𝐠𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐂𝐮𝐛𝐚. Luego, como casi siempre me ocurre, escribí un poema para acompañar la obra. Y fue ahí donde me compliqué la vida. Quería un metro que, al leerlo, transmitiera esa sensación de latido, de martilleo, porque en el cuadro aparece un corazón cuya herida tiene la forma de la isla de Cuba y está sangrando (sangre dorada, ícor).
Recurrí al decasílabo trocaico simple (o arcaico), con acentos en todas las sílabas impares (1.ª, 3.ª, 5.ª, 7.ª y 9.ª), lo cual es de una complejidad tremenda; al menos, lo fue para mí. No sé si logré exactamente lo que buscaba, pero estoy bastante contento con el resultado, aunque seguramente habría quedado mejor en otro metro u otra estrofa.
Para el cuadro —similar a todos los míos; es mi estilo y mi forma de pintar— me inspiré, para su ejecución, en parte en las pinturas de los aborígenes australianos.
Espero que ambos: poema y cuadro, sean de vuestro agrado. Anexo, además, un esquema en Excel del poema, para que vean la dificultad de la acentuación.

 

Petitoria a la Diosa Roja

Decasílabo trocaico simple. Acentos en 1ª, 3ª, 5ª, 7ª y 9ª.

Diosa Roja envuelta en rojo manto,

flama roja, madre patria eterna,

sangras oro y savia, leche blanca,

quemas rosas, rosas vivas quemas.


Nace el hijo: el Fénix.  Brilla y nace

libre y bueno, bueno y libre vuela,

pero el buitre negro mata el brillo

santo y todo crece muerto afuera.


Diosa Roja, canta y grita al cielo,

dame vida, dame tiempo. Reza.

Llama roja, dame luz y vuelve

día a día, noche a noche. ¡Sueña!

Ovidio Moré ®
7/2/26



sábado, 31 de enero de 2026

Liturgia de la incertidumbre

 

𝐋𝐢𝐭𝐮𝐫𝐠𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐜𝐞𝐫𝐭𝐢𝐝𝐮𝐦𝐛𝐫𝐞


𝙻𝚊 𝚕𝚞𝚣 𝚗𝚘 𝚋𝚊𝚜𝚝𝚊
𝑱𝒐𝒔é Á𝒏𝒈𝒆𝒍 𝑽𝒂𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆


En la pupila azul de la noche
y en el fruto de una tardía estrella,
el miedo se paseaba como un tirano;
la casa, acometida por los designios,
estoica, aguantaba el latigazo oscuro.
Yo, hambriento de verdad y de liturgia,
sobre una cama leve y escarchada,
bebía de la incertidumbre en silencio.
El peso de la desolación caía como un manto
que nunca fue guarida ni amparo.
Apenas una luz, una chispa de luz,
entre la puerta y el suelo, entraba y luego
se escapaba hacia el país de lo imposible:
isla de la isla dentro de la isla.
Quería despertar con un verso tibio en los labios,
pero un muro pétreo y gris, alto y huesudo,
se alzaba iracundo a mi alrededor.
El poema de la luz se quedó en mi estómago;
el ácido lo corroyó poco a poco.
De igual manera, la verdad nunca encuentra la fuga.
O. Moré ® 31/1/26

Letanía


 𝐋𝐄𝐓𝐀𝐍Í𝐀

A veces la licencia de un anhelo,
a veces el desliz de una mirada,
a veces el puñal que rasga el velo,
𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒎𝒐𝒓, 𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒅𝒂.*
A veces el misterio de un pañuelo,
a veces el gemir de una cascada,
a veces el brillar del terciopelo,
𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒎𝒐𝒓, 𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒅𝒂.
A veces la maldad del escalpelo,
a veces el mentir que abraza el hielo,
𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒎𝒐𝒓, 𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒅𝒂.
A veces la otredad donde pincelo,
a veces el refugio de tu pelo,
𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒎𝒐𝒓, 𝒂 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒅𝒂.
O. Moré ® 27/1/26
Ilustración: La Maga suspirando en violeta / acuarela y tinta sobre cartulina / O. Moré 2014.
Este dibujo fue hecho, en exclusiva, para mi admirada amiga, la escritora Carlota Suárez García, y apareció en la contraportada de su primer libro: "La vida es cuento".
* 𝚅𝚎𝚛𝚜𝚘 𝚍𝚎 𝙰𝚗𝚝𝚘𝚗𝚒𝚘 𝙲𝚊𝚛𝚟𝚊𝚓𝚊𝚕, 𝚙𝚎𝚛𝚝𝚎𝚗𝚎𝚌𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚊 𝚜𝚞 𝚙𝚘𝚎𝚖𝚊 “𝚂𝚘𝚕𝚞𝚌𝚒ó𝚗 𝚍𝚎𝚕 𝚌𝚊𝚛𝚖í𝚗”,
𝚒𝚗𝚌𝚕𝚞i𝚍𝚘 𝚎𝚗 𝚜𝚞 𝚕𝚒𝚋𝚛𝚘 “𝙴𝚡𝚝𝚛𝚊𝚟𝚊𝚐𝚊𝚗𝚝𝚎 𝚓𝚎𝚛𝚊𝚛𝚚𝚞í𝚊”. / 𝟸𝟶𝟸𝟷 / 𝙵𝚞𝚗𝚍𝚊𝚌𝚒ó𝚗 𝙹𝚘𝚛𝚐𝚎 𝙶𝚞𝚒𝚕𝚕é𝚗.