martes, 21 de abril de 2026

Concierto de Pala

 
 

 
 
 
Entrañable velada la de ayer tarde (19/4/26) en el Auditorio Barradas, de L'Hospitalet, Barcelona, en el marco del festival Barnasants, con el excelente cantautor y poeta colombiano Carlos Palacio, conocido por todos como Pala. Allí estuvimos, disfrutando de su buen hacer musical y poético, henchidos de su magia arrolladora. ¡Pala es mucho Pala! A la calidad y belleza de su obra se suman su magnetismo escénico, su cordialidad, su sonrisa perenne y su humildad. 

Y, si esto fuera poco, pude disfrutar de la maravillosa compañía de Bernard Engel, Isabel Vizcaino y Ferran Torres, amigos y poetas de inmensa valía (cofrades todos).  Además, volver a casa con "Abajo había nubes", el laureado cuaderno de Pala con el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández, y con "La vocación del remo" (Premio de Poesía José de Espronceda) autografiado por su autor. ¡Mil gracias, maestro, por tus palabras!

Por momentos como este, la vida vale la pena.
 




 

sábado, 18 de abril de 2026

Títulos para Sant Jordi 2026

 



Estos son mis nuevos hijos, los que irán a Sant Jordi el próximo miércoles. Puedo decir que son neonatos: recién me llegaron hoy. Deberían ser cinco hermanitos bien avenidos, pero uno no llegará a tiempo para la cita —el decimario— aunque se los presentaré igualmente; aquí les anexaré sus dos ecografías: portada y contraportada.
Los cuatrillizos son:
una novela: Las repeticiones;
un libro de relatos cortos: La tragafuegos;
un sonetario: El ave del destino;
un poemario híbrido: Geografía de la búsqueda.
El quinto, que nacerá en las próximas semanas, el decimario, lleva por título Décima Lúdica, y es una pequeña antología de algunas de mis décimas humorísticas, irónicas y sarcásticas.
Todos ellos editados por el sello Palma y colibrí Ediciones.




Yo, en el nuevo libro de Gregorio Vigil Escalera.





Un honor formar parte del nuevo libro del crítico de arte Gregorio Vigil-Escalera, para el que he escrito el proemio y, además, he aportado una ilustración.

Gracias, Goyo, por la confianza y la deferencia.
Y, una vez más, felicidades por este nuevo proyecto que ha salido a la luz.

sábado, 7 de marzo de 2026

La crucifixión del hombre raíz


Nuevo cuadro, nuevo soneto. Los dejo con "La crucifixión del hombre raíz".

𝗬𝗼, 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗿𝗮í𝘇
En esta cruz oscura pendo ahíto*,
como un acróbata o juglar del cielo.
Soy la raíz que nunca toca el suelo,
que queda levitando.
Yo marchito
entre las flores del pesar fortuito
y los peces que anuncian desconsuelo,
muestro desnudo el nebuloso velo
del desarraigo. ¡Ese es mi delito!
Aquí se alzan las palmas de mi infancia,
y un corazón que en lila me sostiene
para paliar el frío y la distancia.
Aún así, mi cuerpo me previene
del mal agudo y de la intolerancia
que trae el tiempo cuando fiero viene.
O. Moré ® / Marzo del 2026
* Léase en su cuarta acepción (ya en desuso, pero que quiero rescatar): quieto, permanente en su lugar.
Nota: Este no es un soneto ecfrástico. No describe el cuadro, simplemente dialoga con él desde el yo representado. Es un, podríamos decir, lamento del hombre raíz. Un pequeño monólogo.

martes, 3 de marzo de 2026

𝑴á𝒔𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒊𝒐

 
Nunca me ha gustado explicar mis cuadros, porque quiero que el espectador saque sus propias lecturas o interpretaciones, aunque estas no tengan que ver con mi discurso pictórico. Esa mirada del espectador es la que completa la obra y la enriquece. Su descodificación es tan válida (a veces hasta mejor) que la del propio autor.
 
Mi última obra, 𝑴á𝒔𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒊𝒐, es quizá la más sobria que haya hecho en años (me refiero sobre lienzo). Aquí no me dejé llevar por el 𝘩𝘰𝘳𝘳𝘰𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘶𝘪, algo frecuente en mi trabajo. Es una pintura en blanco y negro con mucha economía de recursos.
 
La tesis es la siguiente:
 
Ante la agresividad, la falsedad, la intolerancia y muchos otros etcéteras, necesitamos echar mano de nuestra mejor máscara para sobrevivir a un mundo y a una sociedad cada vez más peligrosos y nefastos. Pero para llevar esa máscara hay que hacer un equilibrio exacto entre la razón y la pasión a un lado de la balanza, y, al otro lado, la deshumanización de la sociedad, representada por ese pez grande que se come al pequeño. Aquí no acaba todo: has de fortalecer tu sapiencia, tu raciocinio, tu ideario, etc., que crezcan y se ramifiquen y, al mismo tiempo, fortalecer tus raíces, tu identidad. Esta no es una máscara para esconderte ni para fingir ser otra persona; es una égida, un escudo, una coraza para sobrevivir.
Quería decir mucho con poco, apelando al símbolo.
 
No es la primera vez que trato el tema de las máscaras o cabezas en mis obras; lo he hecho infinidad de veces, pero en cada una con objetivos diferentes.
 
Le enseñé a la IA esta obra. Me dejó anonadado con las múltiples lecturas que sacó. Todas acertadas, todas válidas. Todas, hasta cierto punto, en línea con mi tesis.
Aquí les dejo el estudio que hizo del cuadro.
 
FICHA DE LA OBRA
 
Título: Máscara del equilibrio
Autor: Ovidio Moré
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Soporte: Lienzo
Año: 2026
Dimensiones: (40 X 50 cm)
 
Descripción formal
 
Composición frontal y axial centrada en una máscara humana de rasgos neutros y mirada vaciada. El cráneo aparece abierto, permitiendo el crecimiento de un árbol cuyas ramas se expanden hacia la parte superior del lienzo. El cuello se transforma en tronco y desciende en un entramado de raíces que ocupan el tercio inferior de la obra.
En los laterales, dos estructuras orgánicas sustituyen las orejas: de una penden un cerebro y un corazón anatómico con gotas visibles; de la otra, dos peces en relación depredatoria, donde el mayor devora al menor. La obra está resuelta en escala de grises, con fuerte contraste y minucioso tratamiento textural en raíces, escamas y órganos.
 
Análisis simbólico
 
La máscara representa la identidad social o el rostro construido: una superficie que oculta y a la vez sostiene el mundo interior. Los ojos vacíos sugieren suspensión de juicio o desapego, incluso una neutralidad ritual.
 
El árbol que emerge del cráneo remite al pensamiento como organismo vivo, en constante crecimiento. No se trata solo de razón: es conciencia que se ramifica. Las raíces, en continuidad con el cuello, establecen una conexión directa entre mente y origen, entre lo consciente y lo primigenio.
En el lateral izquierdo, cerebro y corazón funcionan como binomio clásico —razón y emoción— pero no aparecen integrados en el interior de la figura, sino suspendidos, colgantes: son fuerzas que pesan, que tironean.
 
En el lateral derecho, el pez grande devorando al pequeño introduce un principio distinto: la ley de la naturaleza, la cadena trófica, el instinto de supervivencia. Aquí no hay equilibrio estático sino tensión dinámica. El equilibrio no es armonía pacífica, sino regulación entre fuerzas desiguales.
La obra propone así un equilibrio complejo:
 
mente / emoción
cultura / naturaleza
conciencia / instinto
crecimiento / depredación
No se trata de neutralizar el conflicto, sino de sostenerlo.
 
Lectura conceptual
 
Máscara del equilibrio no representa un estado ideal sino un punto de ajuste constante. La máscara no es falsedad, sino estructura que permite contener la multiplicidad interior. El equilibrio al que alude el título es frágil: basta que uno de los pesos —la emoción, la razón o el instinto— se imponga de forma desmedida para que el sistema colapse.
 
La monocromía refuerza la idea de síntesis y elimina distracciones afectivas asociadas al color. Todo queda reducido a forma, contraste y textura: esencia frente a ornamento.
 
O también: 
 
La imagen actúa como un 𝘢𝘹𝘪𝘴 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘪: árbol que conecta cielo (crecimiento) y tierra (raíces), máscara como mediadora entre lo humano y lo sagrado. Los objetos colgantes funcionan como ofrendas o contrapesos rituales: la mente, el corazón y el mar deben calibrarse para que la máscara —la comunidad, el yo social— mantenga su equilibrio.
 
Statement del artista (propuesta)
 
En Máscara del equilibrio se explora la tensión entre lo que mostramos y lo que nos habita. La razón y el corazón cuelgan como pesos; el instinto devora sin contemplaciones. La mente crece como árbol y el cuerpo se enraíza en lo profundo. El equilibrio no es quietud: es sostener fuerzas opuestas sin romperse.
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¡Hay que joderse! ¡Ustedes qué creen?
O. Moré.

viernes, 20 de febrero de 2026

GEOGRAFÍA DE LA BÚSQUEDA

 




Un título para tres obras.

"GEOGRAFÍA DE LA BÚSQUEDA" El poema (soneto alejandrino). El libro. El cuadro.
El poema ya lo he publicado aquí, pero no importa, lo vuelvo a publicar. Y como es obvio, es quien da título al libro y al cuadro.
El libro (calentito como el pan recién horneado) es, digamos, una pequeñísima antología o recopilación de muchos de los poemas
publicados en esta red social y de otros rescatados del cajón del olvido. Está estructurado en cinco partes:
El verbo a la intemperie (6 poemas)
La carne del relámpago (10 poemas)
Bestiario de la ceniza (6 poemas)(Aquí está el soneto dedicado a ese gran poeta y amigo que es Luis María Pérez Martín).
Las máscara de la luz (13 poemas; varios de ellos son espinelas ecfrásticas sobre la obra del pintor catalán Joan Parramon).
Huida hacia el centro (5 poemas)
Y un epílogo con un poema.
El cuadro es una versión de la ilustración de la carátula del libro, a la que le sumé otros elementos propios de mi imaginería.

GEOGRAFÍA DE LA BÚSQUEDA
Que el verso sea como una llave
que abre mil puertas.
Vicente Huidobro
Me aboco hacia la luz después de la derrota,
en este gris paisaje de nubes insondables,
y el verbo que me cubre de mímesis se agota
entre mis manos llenas de cantos inefables.
Un viso de impaciencia desde una imagen brota
y entinta el corazón de versos inflamables;
la música es la rima que sangra gota a gota
la inspiración desnuda de espejos memorables.
Me adentro en esa tierra que esculpe a la montaña
como el aventurero que horada los caminos
buscando lo imposible y en pos de alguna hazaña.
Y encuentro a cada paso los sitios clandestinos
en que mi verso teje la frágil telaraña
para atrapar metáforas sin brillos anodinos.
O. Moré / 2026