martes, 5 de mayo de 2026

Sobre «Las repeticiones», mi novela recién publicada.



Hablemos de «Las repeticiones». Esta novelita, con cuerpo de culebrón latinoamericano y cierto tufo a folletín decimonónico, es un homenaje —entre muchas otras cosas— al melodrama, en especial a «La dama de las camelias», de Alejandro Dumas (hijo). Sí, porque no solo de Cortázar, Bolaño, Lezama o Borges vive el hombre. Yo, este escritorzuelo de tres al cuarto que desde los cinco años fagocita libros, soy amante del denostado melodrama (no confundir con la novela rosa; no tengo nada en contra de ella, pero no está entre mis gustos literarios). Creo que el melodrama es un gran entretenimiento —como toda la cultura pop— y ofrece placenteras horas de lectura en las que no hace falta echar humo por las orejas ni derretirse el cerebro buscando el intríngulis metafísico.
«Las repeticiones» es, además, utilizando la exageración melodramática, el realismo mágico, el coloquialismo con su deje costumbrista y una pizca de fantasía, un pretexto para hablar de ciertas miserias humanas: el abuso de poder, la falsa y doble moral, las traiciones, la homofobia, el acoso escolar, el racismo y otras que no menciono porque desvelarían algunos secretos de la novela.
Está escrita de manera sencilla, sin grandilocuencias ni fastuosidades. La empecé hace casi veinte años y la dejé inconclusa. El año pasado la retomé y cerré todas las tramas. La novela es un uróboro, un círculo en el que situaciones, amores, tragedias y otros ingredientes típicos del género se repiten de cierta manera: no iguales, sino parecidas. También se repiten personajes (gemelos) y nombres propios. La idea para esta historia me surgió después de leer «El tiempo circular», de Jorge Luis Borges, y de esta frase en particular:
«Arribo al tercer modo de interpretar las eternas repeticiones: el menos pavoroso y melodramático, pero también el único imaginable. Quiero decir la concepción de ciclos similares, no idénticos.»
Es una novela coral, con muchísimos personajes y una estructura algo compleja. Son capítulos cortos; quizá el más largo tenga cinco páginas. En esta novela el tiempo transcurre de manera diferente, aunque usted, lector, no lo note porque queda atrapado en la «suspensión de la incredulidad». Transcurre en varias épocas y en dos localizaciones: La Isla y El Continente.
¿Es una gran novela? Pues no; tendrá defectos a punta pala, como dicen por ahí. ¿Es entretenida? Creo que sí (la recomendación viene de muy cerca). Yo disfruté muchísimo escribiéndola y espero que usted, futuro lector, también la disfrute. Ha tenido unos cuantos lectores beta: a algunos les ha gustado, a otros no tanto; piensan que aún había más chicha que dar y que me quedé rascando la superficie. Bueno, yo llegué hasta donde pude; mi poder fabulatorio no da para más.
Hice una edición rápida para presentar en Sant Jordi y se me escaparon algunos errores y gazapos ortotipográficos. Creo que lo más gordo ha quedado solucionado, pero seguramente alguno de esos, que son muy sibilinos, logró pasar desapercibido. No lo tengan en cuenta. Degusten las disímiles tramas. Todas, como buen melodrama que se precie, acaban bien para los buenos y mal para los malos.
¡Bienvenidos a Las repeticiones!
Ovidio Moré ® 4/5/26



jueves, 30 de abril de 2026

Décima Lúdica


 
Llegó el que faltaba.
 
De asnos y disparates,
de canes y de mujeres,
de guajiros y placeres,
de epidermis y de orates.
De versos y malos vates,
de mediocres y altaneros,
de poetas farfulleros,
de mi tufo a literato,
de mi espejo y mi retrato
y de números enteros.
 
 
De todo eso —y más— va Décima Lúdica.
Espinelas que he escrito durante muchos años, de carácter humorístico, sarcástico, irónico y, por supuesto, lúdico.
(¡Ah, qué hermoso cuarteto esdrújulo!)
 
Espero que sea de vuestro agrado.
 




 

martes, 21 de abril de 2026

Concierto de Pala

 
 

 
 
 
Entrañable velada la de ayer tarde (19/4/26) en el Auditorio Barradas, de L'Hospitalet, Barcelona, en el marco del festival Barnasants, con el excelente cantautor y poeta colombiano Carlos Palacio, conocido por todos como Pala. Allí estuvimos, disfrutando de su buen hacer musical y poético, henchidos de su magia arrolladora. ¡Pala es mucho Pala! A la calidad y belleza de su obra se suman su magnetismo escénico, su cordialidad, su sonrisa perenne y su humildad. 

Y, si esto fuera poco, pude disfrutar de la maravillosa compañía de Bernard Engel, Isabel Vizcaino y Ferran Torres, amigos y poetas de inmensa valía (cofrades todos).  Además, volver a casa con "Abajo había nubes", el laureado cuaderno de Pala con el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández, y con "La vocación del remo" (Premio de Poesía José de Espronceda) autografiado por su autor. ¡Mil gracias, maestro, por tus palabras!

Por momentos como este, la vida vale la pena.
 




 

sábado, 18 de abril de 2026

Títulos para Sant Jordi 2026

 



Estos son mis nuevos hijos, los que irán a Sant Jordi el próximo miércoles. Puedo decir que son neonatos: recién me llegaron hoy. Deberían ser cinco hermanitos bien avenidos, pero uno no llegará a tiempo para la cita —el decimario— aunque se los presentaré igualmente; aquí les anexaré sus dos ecografías: portada y contraportada.
Los cuatrillizos son:
una novela: Las repeticiones;
un libro de relatos cortos: La tragafuegos;
un sonetario: El ave del destino;
un poemario híbrido: Geografía de la búsqueda.
El quinto, que nacerá en las próximas semanas, el decimario, lleva por título Décima Lúdica, y es una pequeña antología de algunas de mis décimas humorísticas, irónicas y sarcásticas.
Todos ellos editados por el sello Palma y colibrí Ediciones.




Yo, en el nuevo libro de Gregorio Vigil Escalera.





Un honor formar parte del nuevo libro del crítico de arte Gregorio Vigil-Escalera, para el que he escrito el proemio y, además, he aportado una ilustración.

Gracias, Goyo, por la confianza y la deferencia.
Y, una vez más, felicidades por este nuevo proyecto que ha salido a la luz.