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jueves, 30 de abril de 2026

Décima Lúdica


 
Llegó el que faltaba.
 
De asnos y disparates,
de canes y de mujeres,
de guajiros y placeres,
de epidermis y de orates.
De versos y malos vates,
de mediocres y altaneros,
de poetas farfulleros,
de mi tufo a literato,
de mi espejo y mi retrato
y de números enteros.
 
 
De todo eso —y más— va Décima Lúdica.
Espinelas que he escrito durante muchos años, de carácter humorístico, sarcástico, irónico y, por supuesto, lúdico.
(¡Ah, qué hermoso cuarteto esdrújulo!)
 
Espero que sea de vuestro agrado.
 




 

jueves, 15 de junio de 2023

De casta le viene al galgo... (dicen)

 



Quizás sea un pendenciero
(según las voces ocultas),
mas mis neuronas incultas
navegan por buen sendero.
Yo nunca fui un caballero
de los de capa y espada;
por no ser…, yo no soy nada,
sólo un ente que camina
de su casa hasta la esquina
con luces en la mirada.

A veces me torno arisco,
espinoso, indescifrable,
y otras soy cual fiera amable:
un inane basilisco.
A veces yo me confisco
a mí mismo y me declaro
en bancarrota, me paro
al borde de una cornisa
y me lanzo sin camisa
al pozo del desamparo.

Nunca he sido de laureles,
pero me gusta la luz;
no quiero el negro capuz
de los poetas infieles.
Si me tocas los “pinreles”
me desboco y desdibujo,
me posee el malva influjo
de la tristeza y me arruino
sin encontrar el camino
que en mí un profeta dedujo.

Vivo sin vivir y vivo
como un vivo que está muerto,
vivo buscando algún puerto
para el verso que yo escribo.
Vivo entre rejas, cautivo
de mi muerto evanescente,
vivo con otro aliciente:
el de crear por crear…
Yo soy un dador y dar
me traviste en disidente.

Mi vida pasa. Mi vida
es un cometa hechicero
con su propio estercolero
donde el tiempo se suicida.
Pasa y en su acometida
me va marcando, me arruga,
me mata y se da a la fuga
como buena delincuente.
Mi vida me hace impotente,

me somete, me subyuga.

Amo, como buen martiano,
todas las naves calladas,

las escaleras bordadas
y el cielo turquí cubano.
Amo al que me dio la mano
cuando en la ciénaga, inerte,
me hundía leso y sin suerte,
sin poder salir a flote.

Amo la simiente, el brote,
de amor que mató a mi muerte.

De casta le viene al galgo,
reza aquel viejo refrán,
pero ni soy Leviatán
ni yo para perro valgo.
De mi caverna no salgo,
vivo en mi propio Macondo,
si soy mediocre respondo
por esa mediocridad;

es mi “cruda realidad”,
ni la niego ni me escondo.




O. Moré 2023


martes, 6 de diciembre de 2022

Hablando de soledades...

 Hablando de soledades...

𝓐 𝓶𝓲𝓼 𝓼𝓸𝓵𝓮𝓭𝓪𝓭𝓮𝓼 𝓿𝓸𝔂,
𝓭𝓮 𝓶𝓲𝓼 𝓼𝓸𝓵𝓮𝓭𝓪𝓭𝓮𝓼 𝓿𝓮𝓷𝓰𝓸,
Hombre descarnado o As de corazón / O. Moré 
𝓹𝓸𝓻𝓺𝓾𝓮 𝓹𝓪𝓻𝓪 𝓪𝓷𝓭𝓪𝓻 𝓬𝓸𝓷𝓶𝓲𝓰𝓸
𝓶𝓮 𝓫𝓪𝓼𝓽𝓪𝓷 𝓶𝓲𝓼 𝓹𝓮𝓷𝓼𝓪𝓶𝓲𝓮𝓷𝓽𝓸𝓼.
𝕃𝕠𝕡𝕖 𝕕𝕖 𝕍𝕖𝕘𝕒















"𝒟𝑒 𝓂𝒾𝓈 𝓈𝑜𝓁𝑒𝒹𝒶𝒹𝑒𝓈 𝓋𝑒𝓃𝑔𝑜"
con mi caballo renqueante
y he vivido cada instante
sin querer saber qué tengo.
Llegué de un pasado rengo
hasta un presente esquilmado,
y cada día ha pasado
sin gloria y con muchas penas
buscando en las alacenas
lo que ayer me fue negado.

Soy un Quijote de humo,
de tierra, carbón y sal.
Soy un absurdo animal,
un conejillo, lo asumo.
En el reloj me consumo
herido por sus agujas,
y en volutas y burbujas
de un futuro inexistente
se me ha escapado el presente
en el que tú me dibujas.

Sigo el camino del mar,
navego sin ser marino
a ver si encuentro un destino
donde pueda naufragar.
Sigo buscando un lugar
donde los sueños no maten
y las dudas no desaten
el miedo a seguir con vida.
Donde aguante la embestida
de las furias que me abaten.

No quiero más soledades
sin son fantasmas de invierno,
ni quiero que del averno
me atrapen sus oquedades.
No quiero esas amistades
que buscan el beneficio,
ni quiero del artificio
ser esqueleto dorado.
Yo quiero ser recordado
como un poeta de oficio.

Me muestras en un dibujo
que es una acuarela incierta.
Yo nunca encontré la puerta
donde habitaba el influjo.
Tu razón quizás dedujo
que al ser yo de otra sabana
cada día en la mañana
despertaba siendo un rey,
pero yo nací sin ley
en una tierra malsana.

No busco saber quien soy
porque siempre lo he sabido;
ya te he dicho que he venido
sin saber a dónde voy.
Yo solo sé que yo estoy
aprendiendo a ser persona
perdido por Barcelona
siendo solo un emigrante.
Con eso tengo bastante,
no necesito corona.

De mi soledades vengo
pero no soy soledad
porque encontré mi mitad
y con ella me mantengo.
Y lo dicho: el abolengo,
para el fatuo de oropeles.
Tampoco quiero laureles
que no gané y no pedí.
Abjuro del pedigrí
y el honor en los papeles.

O. Moré ® 2022

martes, 29 de noviembre de 2022

DETRÁS DE MI REFLEJO

                                     The Lover / Julio César Rodríguez Aguilar / CUBA
 

 

 

DETRÁS DE MI REFLEJO

Detrás de mi reflejo está mi anverso,
el otro, el desquiciado, el vagabundo,
el Tristán, el Romeo, el Segismundo,
el amante hacedor de beso y verso.
Detrás de mi reflejo el universo
se trastoca, se expande, se aprisiona,
y salgo a su redil como persona
de erótica y vulgar rima latiente,
vestido de juglar, de displicente,
sin cetro, sin espada, sin corona.

Detrás de mi reflejo: lo absoluto,
y mis sueños de búsqueda y premura;
la diáspora, la entrega, la locura
y el estigma teñido por el luto.
Detrás de mi reflejo le disputo
a la vida su luz y su destello,
navego en otro mar rompiendo el  sello
de la carta lacrada del destino.
Detrás de mi reflejo, el vellocino
dorado vale menos que un camello.

Detrás de mi reflejo está el azogue,
que es mi sangre argentada y quebradiza;
detrás está el perdón que me exorciza
tratando de que nunca yo me ahogue.
Detrás de mi reflejo aquel que bogue
buscando algún ardid o algún misterio,
verá que solamente soy salterio
de notas apagadas y difusas,
verá que las caricias de las musas
tuvieron a mi cuerpo en cautiverio.

Detrás de mi reflejo está el reflejo
de una vida ganada al onirismo
y el fantasma que ayer era yo mismo
buscando su ectoplasma en el espejo.
Detrás de mi reflejo hay un bosquejo
a carbón, a sanguina o acuarela,
pintado con diez versos de espinela
y escritos y tatuados en la espalda.
Detrás de mi reflejo el tiempo salda
sus cuentas con mi hacer y raudo vuela.

O. Moré ® 2022

viernes, 22 de octubre de 2021

Nueva Expo: ARTEPOLI 2021

 El próximo día 2 de noviembre, a las 19:30,  se inaugura la exposición Artepoli 2021 en el centro cívico
Cotxeres de Borrell, en Barcelona. Un servidor participa con dos obras: Hombre descarnado o As de corazón y Gaia Ciencia. 



Un hombre (y su circunstancia)

con tinta está dibujado

sin rostro, con el costado

herido por la ignorancia.

El hombre, desde su infancia,

es su propia soledad.

Sentado en la vastedad

de lo inhóspito él espera

que un día alguna quimera

le aboque a otra realidad.


Ovidio Moré 2017 (Osvaldo Moreno) CUBA



lunes, 1 de marzo de 2021

Isleño

 

 

 

Isleño

El agua me limita cada vuelo,
matando mi deseo de ser ave,
y me hace sucumbir, quemar la nave,
y me impide volar en otro cielo.
El agua me ha borrado cada anhelo
con su filo de líquido que hiere;
me canta cada día un miserere
y me hunde en esta tierra de ceniza.
El agua me desangra, me atomiza,
y se burla de mí siempre que quiere.


¿Acaso ser atlante es un delito,
querer dejar tu huella en otra tierra,
salir de la burbuja que te encierra
y poder descifrar el infinito?
¿Acaso me convierto en un proscrito
si sueño que deambulo en otras calles,
en otras latitudes y otros valles
que den a mi mirada otros asombros?
¿Acaso he de portar sobre mis hombros
para siempre el temor y el vasallaje?


O. Moré ®
2021

lunes, 10 de agosto de 2020

Las regiones no pintadas...


(acuarela y tinta sobre cartulina)


I


Las regiones no pintadas

son lugares del pasado

que nunca yo he iluminado,

aunque en mí estén tatuadas.

Cardiopatía vedada

en mi ventrículo izquierdo,

donde me acecha un recuerdo

y el desarraigo me muerde,

y mi cordura se pierde,

aunque siga estando cuerdo.


Ellas son mi fantasía,

y el futuro que adivino,

alzando el lápiz con tino

y fiel a mi orografía.

Ellas son la geografía

cartografiada y ausente,

son el seno y la tangente,

y el paisaje aún velado

que espera ser retratado

de una forma diferente.


Son todas mis aficiones,

y son mi mejor alpiste;

son cada momento triste,

las dudas, las reflexiones.

Son todas mis decisiones:

las antiguas, las futuras;

todas mis caricaturas,

mis espasmos venideros,

los pasos en los senderos

que hollaré en mis aventuras.



II



No hay manera de que sepas

de un hombre sus circunstancias;

no conoces qué sustancias

alimentan sus estepas.

No sabes qué recias cepas

han destilado su vino,

ni cuál ha sido el camino

que han desandado sus pies,

ni que victoria o revés

han marcado su destino.


Ejemplo, si aquí relato

dos vivencias y las aúno

en un poema, ninguno

quizás entienda el retrato.

No han calzado mi zapato,

no saben, se les esfuma;

no entenderán que mi pluma,

por orden de mi inconsciente,

dicta un verbo diferente,

etéreo como la espuma:


“Kubin perpetró el disparo

con una vieja pistola,

como aquel que tinta inmola

sin ser un pintor preclaro.

Y yo siendo un ente ignaro,

también en mi adolescencia,

soñé, con cierta violencia,

lanzarme al rojo ramaje

de un flamboyán sin mi traje

protector, con imprudencia.”


Ves, no puedes entender

estos versos que yo he escrito,

porque son veraz detrito

de mi otrora acontecer. 

Tú no lo puedes saber,

ni puedes imaginarte

cómo concibo mi arte,

sacando desde la nada

esa región no pintada

que alzo cual estandarte.


No sabes de mis dibujos,

ni sabes mis obsesiones,

no sabes que esas regiones

las sueñan mis ojos brujos.

No sabes de los influjos

de Goya o Portocarrero,

no sabes lo que yo quiero,

no sabes de mi acuarela,

no sabes que en mi espinela

el pincel habla primero.


No habrá metáfora vana, 

aunque sea estrafalaria,

si alumbra siempre, incendiaria,

una sapiente ventana.

Ni habrá palabra malsana

si surrealista dibuja

un sueño y luego una aguja

teje de versos su piel;

ya lo dije, o si el pincel

logra que el poema ruja.


Cuando leía a Lezama

(Décimas de la querencia)

encontré la quinta esencia

escama tras otra escama.

Qué importaba si la dama

(la palabra fiera y suave)

tenía de bruja y ave

si al dibujar sus regiones

la hechizaban esos dones

de aquel que de espejos sabe.


No creo que haya forzado

mi verso caleidoscópico,

ni creo que use el tópico

del poeta aplatanado.

Yo no salgo disfrazado

de genio ni de figura;

no sé la nomenclatura

que en este caso ha de usarse

cuando solo ha de enfrentarse

mi seso con la escritura.


Pinto un verso igual que pinto

el rostro de una mujer

y luego escribo a placer

con la acuarela, sucinto.

Pinto, escribo, escribo, pinto

silencios, distancias, nada,

pinto la ausencia, la espada

del olvido y pinto en blanco

el dolor que hay en el flanco

de mi región no pintada.


Y escribo negros renglones

con la acuarela de nieve

e invento en un trazo leve

regiones, sólo regiones.

Me nacen a borbotones 

desde lo ignoto y lo bello,

y a veces son un destello,

un brote, una imprudencia

de “lezamiana querencia”

que en el azogue yo sello.


Regiones, sólo regiones

del pasado y del presente,

regiones del inconsciente,

regiones sólo regiones.

Carne frugal de ilusiones,

matorrales, valles, zonas,

ríos, montañas que abonas

para que crezcan un día

como imagen que valía

el parto de tus neuronas.


III


He sido repetitivo,

lo sé, y nada me importa;

aquí ha sangrado mi aorta

con su verbo sensitivo.

No me importa cómo escribo

cuando es mi auténtico yo

y mi mente imaginó

una ilusa alternativa

si así sigue estando viva

la pulsión que lo engendró.


Y si hay varias asonancias 

entre algunas espinelas;

serán como centinelas

que cantan sus arrogancias.

No me importan las distancias

que me alejan del buen bardo,

en esa fogata ardo

como cualquier otro idiota.

Yo nunca entendí ni jota,

yo siempre fui un poco tardo.


No esnifo literatura

ni exudo dones divinos;

yo sólo encuentro caminos

para llegar, sin premura.

Y si no llego a la altura

no me importa, no me apeno,

no me aboco hacia el veneno,

no me desangro, no grito,

no cometo algún delito,

no me culpo, no me alieno. 


Sigo pintando regiones…,

o no las pinto, y me sano;

sigo dándole a mi mano

metáforas y razones.

Sigo sembrando ciclones

y recogiendo aguaceros;

sigo desandando eneros

un año tras otro año;

sigo sintiéndome extraño

entre dioses altaneros.


Sigo pintando mi ruta

que no va a ninguna parte;

sigo creyendo que el arte

es mi región absoluta.

Sigo siendo un fiel recluta

de los versos y la prosa;

yo sigo siendo otra cosa

aunque juegue a ser poeta;

ser así es mi única meta

y no una vida gloriosa.


Y por eso no renuncio

a la región no pintada

aunque yo siga en la nada,

repito, nunca renuncio.

Lo reafirmo, me pronuncio

a favor de mi locura,

de mi metáfora oscura,

de mi imagen obsoleta,

de mi rupestre receta

al cocinar mi escritura.


Ya lo dejo, soy cansino

hasta decir no va más,

y aunque no he sido mordaz

eso suele ser dañino.

Me voy, retomo el camino

hacia mi idílica cueva,

esa región que me eleva

y al mismo tiempo me oculta,

esa región ora culta ora caudal del “Esgueva”.

O. Moré 8/2020