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viernes, 14 de septiembre de 2018

Náyade

Mi querida hermana, la cantautora cubana de música infantil, Tania Moreno, ha llegado al medio siglo de edad. Hoy, entre otros agasajos, quiero dedicarle este dibujo hecho expresamente para ella, que va acompañado de un pequeño poema en décimas. Ambos, dibujo y poema, llevan por título: Náyade, ya que cuando éramos adolescentes, y ella había entrado a estudiar a la escuela de arte, yo le puse este apelativo al que le sumé el apellido Mozart, porque mi hermana rezumaba (y aún rezuma) gracia y talento musical por los cuatro costados; ella a mí, por su parte, me puso el de Ovidio, como el poeta latino; porque para ese entonces yo ya le había cogido demasiado el gusto a lo de poetizar.

Felicidades, mi herma. Va por ti.




Náyade / rotuladores de pintura acrílica sobre cartulina negra/ O. Moré 2018

Náyade peces libera
cuando mira al infinito
y en el oleaje fortuito
la canción se desespera.
Náyade es la sementera
de una música marina
que cual versos de Alfonsina
visten el mar con la espuma
de allá donde la Yagruma
su identidad difumina.

Náyade, cabello al viento
se trasviste de coral
y su canto es vendaval
que aflora del sentimiento.
Luego en un arpegio lento
con una guitarra alada
se torna ninfa encantada
para al silencio dormido
arrancarle algún gemido
que ahuyente el frío y la nada.

Texto e ilustración:
O. Moré ® 2018
(Especial para Tania Moreno)










sábado, 10 de septiembre de 2016

Tania en CUBA


Hoy, después de casi más de una década, la cantautora de música infantil Tania Moreno, pisará de nuevo los escenarios de La Habana, Cuba, su tierra natal. 
Unos días antes el diario Juventud Rebelde, el segundo en importancia en toda la isla, se hacía eco del suceso tanto en su versión impresa como en su versión digital. El crítico musical Joaquín Borges Triana era el encargado, en su conocida columna "Lo que soñamos por la oreja" de reseñar el espectáculo que se llevará a cabo en el Centro Hispanoamericano de la Cultura  en la avenida más conocida de la ciudad, el nostálgico Malecón Habanero. 

Desde aquí, desde la madre patria, era la revista ARTEPOLI, la que daba a conocer la noticia. Otros medios cubanos también lo hacían, como es el caso de Radio Habana Cuba en su sitio web.

Tania estará acompañada por  grandes de la escena musical cubana, artistas de la talla de Kelvis Ochoa, Raúl Torres, Yaima Orozco y Rochy Almenteros. Por otra parte, el artista visual Ángel Alonso proyectará, durante la actuación de Tania, los clips de dibujos animados que ha hecho sobre varios temas de la cantautora. Por cierto, Ángel también ha sido noticia por aquellos lares debido a la inauguración, el 17 de agosto, de su exposición "El ego y la caja de Pandora," en el Centro Memorial Salvador Allende de la capital cubana con gran éxito de crítica y público.

Por qué os cuento esto, porque la aquí reseñada no es otra que mi hermana, de quien me considero su fan número uno, y una ocasión así sería imperdonable que la pasara por alto.

De antemano gracias por la lectura y el visionado. Todo el aché sea con vosotros.

Cartel creado para el evento
Versión impresa en el diario Juventud Rebelde.


¡A soñar!

Joaquín Borges-Triana  cultura@juventudrebelde.cu
7 de Septiembre del 2016 21:38:48 CDT

Tengo la impresión de que nunca se ha reconocido como se debe, lo variado y rico, desde el punto de vista cualitativo, de la producción musical cubana para niños. Quien estudie lo llevado a cabo en dicho sentido entre nosotros, disfrutará de un repertorio harto sobresaliente.
Si un mérito ha registrado esta zona de nuestro quehacer sonoro, pienso que el mismo es la mirada ecuménica predominante en las creaciones hechas para infantes por artistas de nuestro país de todos los tiempos. He ahí un rasgo distintivo que ha prevalecido tanto entre compositores e intérpretes desaparecidos, como en los que hoy viven en la Isla o están radicados en el extranjero.
Alguien que brilla con luz propia en el universo de nuestros compatriotas que han puesto su talento musical al servicio de los más pequeños es sin discusión alguna la matancera Tania Moreno. Ello podrá ser comprobado el próximo sábado 10 a las 11:00 a.m., en un concierto que ella ofrecerá en el Centro Hispanoamericano de Cultura, ubicado en Malecón 17.
Escuché hablar por primera vez de Tania allá por la segunda mitad de los 80, no recuerdo bien si en 1987 o en 1988. Lo cierto es que desde que la oí cantar, el lirismo diríase que casi infantil que adorna su voz me atrapó por completo. Evocar a la trovadora de aquellos lejanos tiempos me hace recordar la figura de alguien que físicamente ya no está entre nosotros, el notable poeta villaclareño Heriberto Hernández, de quien la Moreno supo aprehender más de una esencia.
Cómo no mencionar ahora en este breve repaso de lo llevado a cabo por Tania Moreno, la etapa en que dirigió un coro infantil en Matanzas, aún recordado por quienes pudimos apreciarlo alguna que otra vez. O los brillantes resultados que ella consiguiese en el concurso de canciones infantiles Gisela Hernández, en cuya emisión de 1989 fue la ganadora del primer premio con su tema titulado Cocuyos, para mi gusto personal una de las más hermosas melodías que entre nosotros se han escrito para niños.
Luego vendría el período a inicios de los 90 y las intensas descargas en la Casa del Joven Creador, en la Avenida del Puerto, con un repertorio concebido para adultos. Después, un largo silencio se tejió en torno a esta matancera, roto cuando a mis manos llegó un disco libro publicado por Linkgua Ediciones S.L., hermoso proyecto que viera la luz en Barcelona gracias al ingente trabajo de Radamés Molina Montes, Jorge Luis Mata y Marco Hernández.
Las 16 canciones compiladas en ese material, todas compuestas e interpretadas por Tania Moreno, se inscriben por derecho propio entre lo mejor que en música cubana se ha facturado para niños. Como escribí en las páginas de Juventud Rebelde en el momento en que el disco libro Cantando te cuento comenzó a circular, el álbum no solo es una auténtica gozada para cualquier pequeño, sino que es absolutamente disfrutable para los mayores y está hecho sin la menor concesión a la ñoñería con la que no pocas veces se conciben las canciones para niños.
Entre los varios temas de dicha producción que yo recomendaría para cualquier amante de la buena música de siempre, mencionaría MulataMaribelPayasito, el antes aludidoCocuyosTrenLágrimas de cocodrilo y A soñar. Imagino que en su venidera presentación del sábado 10 en el Centro Hispanoamericano de Cultura, no falten las piezas mencionadas, aunque de seguro Tania interpretará también algunas de sus composiciones recientes y que por aquí aún no se conocen.
A tono con el carácter aglutinador que tipificó a Tania Moreno en los tiempos en que éramos tan jóvenes y consecuentemente felices e indocumentados, compartirán escenario con ella amigos de interminables trovadas. Son los casos de Kelvis Ochoa, Raúl Torres y Rochy. Así pues, recomiendo que si usted tiene un «peque» en casa y quiere que disfrute de buena música para niños, no deje de llevarlo este sábado 10 a las 11:00 a.m., al concierto que ofrecerá Tania Moreno, sin la menor discusión una de nuestras grandes trovadoras y quien en cada una de sus interpretaciones, con su hermosa voz, nos invita a soñar.

Dos temas infantiles de Tania:




Los que acompañarán a Tania






martes, 15 de julio de 2014

El encantador Rumor de Tania


Hoy les presento a mi hermana, cantautora y compositora de música infantil. No seré yo quien hable de ella, eso se lo dejo a los que entienden, como es el caso de los críticos musicales cubanos Joaquín Borges Triana y Alexis Castañeda, quiénes, en la revista cultural La Jiribilla, publicaron sendas  crónicas con motivo del disco-libro Cantando te Cuento, del 2005, que lanzó Linkgua Ediciones, en Barcelona.  Al final encontraréis  tres cortes musicales, del mencionado disco, editados  por un servidor (dentro de mis limitaciones como editor de vídeos). Espero que los disfruten, y si tienen  "locos bajitos" (al decir de Serrat) revoloteando por casa, creo que estas breves canciones harán las  delicias de esos pequeñuelos.
Gracias, como siempre, de antemano.

Enlace a la publicación original:


Tania Moreno pertenece a la generación que fecundó con sus vidas (entre el audio siempre malo y los modestos tragos, como diría Gerardo Alfonso) a la legendaria Casa del Joven Creador en la Avenida del Puerto y que hoy es sede del Museo del Ron. No estoy muy seguro de si es de ahí que parte mi conocimiento acerca de la obra de esta trovadora o de alguna descarga en la vivienda de nuestro común amigo Ricardo Bolado, donde por cierto, escuché por primera vez una de las guajiras más bellas que he oído en mi vida y que fuera compuesta por el pinareño Jesús Cruz e inspirada en la persona de Tania.


Como creadora, Moreno fue miembro de un proyecto organizado en la Asociación Hermanos Saíz por Omar Mederos, denominado “Te doy otra canción”. Por entonces, ella proponía en su cancionística complejas más hermosas estructuras melódicas y a la par transitaba por los senderos de hacer música para niños.
Después de un período en que no había vuelto a tener noticias de Tania, gracias a mi amigo el pintor Jorge Luis Mata (recordado por su pertenencia al grupo Tribuna, junto con el escritor Leonardo Eiriz y el artista plástico Eric Rojas) tengo un disco libro publicado en este año por Linkgua Ediciones S.L. y que da cuenta de 16 canciones para niños, compuestas e interpretadas por Moreno. De entrada hay que decir que resulta un verdadero acierto haber dado a la luz este material con un formato en el que, además del CD con las piezas, se recogen los textos de las melodías y varias ilustraciones hechas por Mata y Marco Hernández, cosa que facilita la interacción con la grey infantil. En este sentido, hay que mencionar el trabajo de edición a cargo de Radamés Molina Montes (¿alguien se acuerda todavía de “Naranja Dulce”?).

Como fonograma, la ópera prima de Tania, titulada Cantando te cuento, la corrobora como una de nuestras más importantes cantautoras del presente. Este álbum no solo es una auténtica gozada para cualquier pequeño, sino que es absolutamente disfrutable para los mayores y está hecho sin la menor concesión a la ñoñería con la que no pocas veces se conciben las canciones para niños. Uno de los méritos del disco, aparte de la calidad que poseen las composiciones aquí recogidas, está dado por el nivel de su producción musical, a cargo de Tino Di Geraldo, uno de los bateristas de mayor prestigio en la escena del jazz español y europeo de la actualidad.
Intervienen también como instrumentistas en la grabación el bajista Peter Oteo, el pianista Iñaki García (su trabajo es excelente, sobre todo en el plano armónico) y el pinero Nam-San Fon a la guitarra. Asimismo, la trovadora matancera tuvo el acierto de invitar a dos viejos amigos suyos para que interpretasen un par de temas. Son ellos Kelvis Ochoa, que se luce al cantar la pieza “Mulata”, a la que le inyecta la sabrosura de que él suele hacer gala, y Raúl Torres, que en “Maribel” hace un dúo con Moreno de esos que son para no olvidar. Otros temas a los que recomiendo poner suma atención son “Payacito”, “Cocuyos”, “Tren”, “Lágrimas de cocodrilo” y “A soñar”. Solo he de objetar a esta magnífica obra que el orden de los cortes en el disco no se ajusta al que se da en el sumario del libro. Por lo demás, felicitar a Tania y a todos los que han hecho realidad un trabajo como Cantando te cuento.



El encantador rumor de Tania Moreno
Alexis Castañeda Pérez de Alejo • Santa Clara

Déjala huir por la pupila
con aliento de otoño,
acaricia su música,
su hoja tiernamente ofrecida.


Roberto Méndez


De Tania Moreno no supe más. Subiendo los 90 se marchó a España, luego comenzaron a llegar rumores encontrados: unos decían que se había perdido en el anonimato de una muchedumbre ajena; otros aseguraban, sin embargo, que triunfaba, que incluso había sido presentada a Serrat.
A Tania Moreno la encontré por primera vez a finales de 1987 en un malogrado Festival de la Nueva Trova celebrado en Sagua la Grande, precisamente fue ella una de las “tres o cuatro cosas bien” que allí sucedieron. Luego volvería a Santa  Clara en varias ocasiones, y ya no pude perder su rastro.

Tania aparecía siempre frágil en sus presentaciones, detrás de una guitarra que le quedaba enorme, y una especie de encanto nos envolvía. Se presentía en la ternura del gesto, en la sonrisa de salutación, que algo extraordinario iba a suceder. Y efectivamente, su voz leve, sinuosa, precisa, de un lirismo casi infantil, atrapaba a quienes la escuchábamos: la necesaria voz para los textos que cantaba, compuestos por ella misma en su mayoría y que bordeaban las mejores páginas de la trova tradicional y del canto sudamericano, todo calzado por una forma muy original, propia y técnicamente segura de tocar la guitarra
La dulzura era el arma principal de convencimiento que esgrimía la trovadora para ganar la creencia de los mensajes que proponía, al escucharla se recordaba a una de las grandes figuras de la nueva canción en España, la legendaria Rosa León y también a la chilena Violeta Parra.

Ya despojada de cierta ingenuidad inicial, con precoz madurez, fue subiendo, superando su obra, con textos que comienzan a adentrarse en la filosofía vivencial y que se posicionaban ante los defectos del entorno social: en esto influyó, sin duda, su acercamiento a la obra del poeta villaclareño Heriberto Hernández, además, sus dedos sobre las cuerda certificaban ya una intención clásica de tocar la guitarra.

Pero Tania era mucho más, sus canciones infantiles pautaban una intensa labor con los niños, su “coro de ángeles” no solo era una novedad en Matanzas, sino, por la especificidad técnico-pedagógica empleada y por el apego de sus alumnos, una experiencia sobresaliente en este tipo de trabajo. El 16 de septiembre de 1989 Juventud Rebelde publicó una nota con los resultados del concurso de canciones infantiles “Gisela Hernández”, donde se repetía el nombre de la compositora matancera como ganadora del primer premio con la canción “Cocuyos” y de una mención con otra de sus composiciones.

Durante 1991-92 Tania estaba en La Habana, a veces con techo seguro, otras ayudada por amigos, junto compartimos días-noches de sueños e incertidumbres. En una escuelita de La Lisa la encontré una mañana rodeada de niños y abrazada a esa otra gran matancera, Dora Alonso, que había acudido a conocer su obra.
Tania se fue un día a España y solo dejó el rumor, en mi primer libro de poesía le dediqué un soneto que nunca leyó. Ahora me llega este disco-libro de puntual título: Cantando te cuento, bajo la rúbrica de Linkgua Ediciones S.L. todo lleno de composiciones para niños. Hermoso producto musical-textual complementado con las ilustraciones de Jorge Luis Mata y Marco Hernández, donde en algún momento nos sorprenden las voces de Kelvis Ochoa y del no menos entrañable Raulito Torres —otro habitual de aquellos días-noches desconcertantes de los 90.

Agradezco estos nuevos  rumores de la Moreno, que ha vuelto con pruebas certeras de que la creación aún la posee. No sé si la guitarra todavía le queda enorme, si mantiene aquel gesto de salutación sobrecogedor, pero desde el disco nos llega la misma dulzura el mismo imaginario encantador, que ayudados por el recuerdo nos permite armar aquel suceso extraordinario que era encontrarla.




Para ver la  crónica original, clique el enlace de abajo




Las Pecas de Betty



Maribel



Cocuyos