miércoles, 2 de junio de 2021

Nuevas Obras

Gaya Ciencia / 2021 (dibujo sobre lienzo) O. Moré

 
Hombre descarnado o As de corazón (dibujo sobre lienzo) O. Moré 2021

La felicidad alimentándose de la esperanza  (tinta, acuarela y acrílico sobre cartulina)/ O. Moré 2021

Diálogo de vientos opuestos sobre fondo confuso (tinta, acuarela y acrílico sobre cartulina)/ O. Moré 2021

martes, 9 de marzo de 2021

Écfrasis de una Cabeza portátil con máscara y corazón menguante.

 

                       Cabeza y máscara para un corazón menguante / Ovidio Moré 2021 / CUBA




Esta tierra dibujada es parte del cuerpo del hombre,
se desgrana en figuras abstractas que son sus neuronas,
las conexiones sinápticas entre ella y él.
Y en ella, esa tierra verde, los caminos se entrecruzan en geometrías variables, y son como cicatrices, como anómalas encrucijadas.
La noche pesa sobre los hombros de la tierra y del hombre;
es una noche de sueños tejidos, a veces como telarañas,
otras como hojas caídas que se lleva el viento.
La tierra se alimenta del hombre, de su sangre y de su semen.
Una sola gota de semen puede hacer (hizo y hará) simiente,
pero el hombre que está decapitado, a la vez que eyacula,
sangra su desarraigo e intenta, en vano, fertilizar la tierra extraña.
Su rostro craquelado y roto
acoge en su frente, en el lienzo de su cabeza,
los pedazos difusos de otras islas, de otros mapas, de otras realidades, y se construye una máscara de acero
para llorar sus desdichas y sus quimeras.
El hombre de la máscara metálica
pinta lunares para enmascarar la dureza de la propia máscara.
Pero ya no es hombre con cuerpo, es solo una cabeza portátil
que se puede llevar a cualquier sitio.
Su corazón menguante queda sujeto a la garganta
como un arácnido, como un rojo cangrejo
que succiona y transfunde al mismo tiempo.
Es un corazón que ama por encima de todas las cosas,
pero el dolor lo consume, las distancias lo asesinan,
y se alimenta del recuerdo para poder sobrevivir...
Se alimenta de esa cabeza que, de vez en cuando,
pierde, no sólo el norte sino, cada uno de los puntos cardinales.
Al fondo, algo distante, la isla intenta escapar,
pero sus alas se hielan y quedan en rigor mortis
sobre la epidermis del tiempo y la esperanza.
Tampoco logra cortar el cordón umbilical,
por eso, al otro lado, sueña que se multiplica
y que, como los peces, logra surcar el mar mientras la epidermis
del tiempo vibra en cálidos colores que la reconfortan.
La cabeza portátil del otrora hombre
siente que su sol, el sol que le alimentaba,
apenas es ahora un globo deshinchado
sobre un cielo de lila tristeza.
Sin embargo, el pez de la memoria persiste,
ahí está, atravesando sus sienes,
y alimentando a los pequeños peces de la utopía.
Y su lengua se ha metamorfoseado,
su lengua ahora es tentáculo y flor,
es flor y espinas. Su lengua flagela,
su lengua viva hiere, su lengua viva mata,
su lengua le protege.
Pero en su boca hay espacio para sacar una segunda lengua,
esa la esconde tras la rejilla de acero, la guarda
como un tesoro, es la lengua de amar y de hacer poesía.
Los pensamientos fluyen, se elevan desde su cabeza como el humo,
en una constante intermitencia.
Es una cabeza sapiente que conecta con un mundo
más allá de la tierra, y que luego se queda gravitando en lo ignoto.
Sus ideas son como enormes burbujas de simples y curvadas líneas
y también de líneas simples, que parece lo mismo, pero no lo es.
Y otras, las del hemisferio contrario, son burbujas repletas de arabescos,
porque esta cabeza y el hombre al que perteneció
son hijos del realismo mágico, del surrealismo y del barroquismo insular.
Y he ahí toda la descodificación, la écfrasis de un mundo acuarelado,
donde la decapitación tiene vida propia,
donde los corazones menguan como la luna,
donde un hombre dibuja su tristezas, sus anhelos, sus dolores,
donde llora hasta su última gota de sangre.

O. Moré ® 2021
(Osvaldo Moreno)

Nota: Esto no es un poema (o sí), es una prosa acuchillada (o no), es un discurso entre lo real y lo poético (talvez). Esto son palabras, sólo palabras, simplemente palabras... Mis palabras.

AGRADECIDO


 Para leer Artepoli: ARTEPOLI XXIX

Para acceder a la antología de Ultraversal ( En LuLu y en Amazon): ULTRAVERSAL 2DA ANTOLOGÍA

                                                                   ULTRAVERSAL 2DA ANTOLOGÍA

Para leer Poesía y Métrica: POESÍA Y MÉTRICA



lunes, 1 de marzo de 2021

Isleño

 

 

 

Isleño

El agua me limita cada vuelo,
matando mi deseo de ser ave,
y me hace sucumbir, quemar la nave,
y me impide volar en otro cielo.
El agua me ha borrado cada anhelo
con su filo de líquido que hiere;
me canta cada día un miserere
y me hunde en esta tierra de ceniza.
El agua me desangra, me atomiza,
y se burla de mí siempre que quiere.


¿Acaso ser atlante es un delito,
querer dejar tu huella en otra tierra,
salir de la burbuja que te encierra
y poder descifrar el infinito?
¿Acaso me convierto en un proscrito
si sueño que deambulo en otras calles,
en otras latitudes y otros valles
que den a mi mirada otros asombros?
¿Acaso he de portar sobre mis hombros
para siempre el temor y el vasallaje?


O. Moré ®
2021

martes, 9 de febrero de 2021

Sonetos

 

                                                   Yo, visto por el pincel de Lola Rodríguez (Barcelona)

 SONETOS

(Enero)

El llamado de Dios

Que vengan hacia mí los iletrados,
los tontos del redil, los aguafiestas,
que vengan las fulanas manifiestas
del sexo interracial y los pecados.

Que vengan los idiotas contumaces,
las vírgenes del vicio y la lujuria,
los perros apestados de penuria,
los frikis del montón con sus disfraces.

Que vengan los borrachos de poemas,
los tímidos, los lelos del instante,
los faltos de moral con sus dilemas,

que soy Dios en un circo itinerante
y les quiero curar llagas y eccemas
con mis versos de iluso tolerante.

O. Moré ® 2021

Interrogatorio con supresión del es

Cuál el agua que mueve los molinos,
cuál el viento que agita las veletas,
cuál el gas que expelen los cometas,
cuál la piedra que corta los caminos.

Cuál el fuego que quema los destinos,
cuál el polvo que cubre viejas metas,
cuál la tinta de negras historietas,
cuál la tierra de ilusos peregrinos.

Cuál la savia de árboles del mal,
cuál el lodo de inútiles pantanos,
cuál la arena que cae hasta el final.

Cuál el vidrio de espejos inhumanos,
cuál la sangre del último mortal,
cuál el cielo de ateos y paganos.

O. Moré ® 2021

Antropofagia del Fauno

A veces me camuflo entre la hierba
como un fauno ridículo y dolido
mas otras soy un légamo de olvido,
inocente que en barro se preserva.

A veces la jauría me destroza
y quedo a la merced del ojo humano
y apenas puedo ser indio cubano
siendo carne de fauno pesarosa.

Otras veces, antropófago del yo,
me devoro a mí mismo lentamente
sin saber qué poema me mató.

Y luego, cuando el sol muere silente,
germino donde el verso me enterró
trastocado en poeta displicente.

O. Moré ® 2021

Dialogando conmigo mismo.

¿En qué lago de oscuras soledades
hundiste tu cabeza de Mercurio
y en qué muros de místicas ciudades
mataste el revival y el buen augurio?

¿En qué mares dejaste las verdades,
en qué puerto, qué dársena o tugurio?
¿Dónde han ido el valor y sus bondades;
por qué hay en tu versar un viso espurio?

¿Poeta, dime cuándo y dime dónde
la pulsión se te escapó inapetente…?
¿Si en la gruta de Sócrates se esconde?

¿A qué cielo de negro decadente
echaste tú a volar el verso, a dónde,
jugando a ser un mártir combatiente?

O. Moré ® 2021

Ausencia.

La casa está vacía, tu presencia
se ha ido a deambular a otro universo,
y mudo me he quedado, no converso,
la afasia me tortura con violencia.

Acudo a la canción con la inocencia
de un chaval que adolece, algo perverso.
No logro exorcizar ni un sólo verso,
me hundo en un abismo de impotencia.

Escribo en la pared (también te extraña)
signos raros y símbolos fugaces
de una surrealista telaraña.

Luego acudo a mi armario de disfraces,
me visto de Neruda (él me acompaña),
a ver si al fin te encuentro entre mis frases.

O. Moré ® 2021

(Febrero)

Doce antideseos y un deseo desesperado.

No quiero ser mastín del vituperio
ni quiero ser el déspota de turno;
no quiero ser el negro en un nocturno
ni el blanco en el marmóreo baptisterio.

No quiero ser pregunta ni respuesta
ni quiero ser ciudad siempre sitiada;
no quiero ser un rostro de la nada
ni quiero ser el gordo de la apuesta.

No quiero, óyelo bien, ser pez silente
ni quiero mis palabras por agallas,
me basta con mostrarme transparente.

No quiero ser el Cid de mil batallas
ni ser un Jesucristo omnipresente,
sólo quiero besarte mientras callas.

O. Moré ® 2021

Quomodo transieris vitae

Voy por la vida como quién pasara
por una ruta tétrica y oscura,
y puedo transcribir esa locura
en cada surco y poro de mi cara.

Voy por la vida con pasos silenciosos
con el cuidado de no pisar cristales
y a veces me reencuentro en los portales
con los ojos paganos e injuriosos.

Están ahí, siniestros y morados,
acechantes, en vilo y abocados,
esperando que cruce alguna puerta.

Están ahí, con la mirada experta
invocando hechizos trasnochados
para ver si mi lengua queda muerta.

O. Moré ® 2021

Las ilusiones perdidas…

Perdida la razón, perdido el canto,
mi cuerpo se debate misterioso
y juega a ser versado y melodioso
en una partitura hecha de llanto.

Perdida la memoria, yo entre tanto
dibujo fantasías y ominoso
me entierro en una cárcel, lujurioso,
con diosas que me envuelvan es su manto.

La vida me ha cambiado, no hay espera,
el tiempo se ha burlado en mis espejos
jugando a que fui un trozo de quimera.

Hoy sé que ya extravié los catalejos,
que muero en este mar negro pantera
consciente que he perdido los reflejos.

O. Moré ® 2021

sábado, 23 de enero de 2021

NUEVOS SONETOS

 



                                Te recuerdo Amanda. / Tinta sobre cartulina / O. Moré 2020/ Cuba




I


Monólogo de un pez en diáspora.


¡Bienvenida la muerte, bienvenida

a mi cuerpo de nubio putrefacto,

bienvenida a esta escena, fin del acto,

bienvenida matrona, bienvenida!


¡Bienvenidas la sombra y su embestida

a esta noche inmoral, negra y sin pacto,

bienvenidas al punto de contacto

donde el mar vuelve a ser arma homicida!


No te temo, señora, no te temo,

ya viví una vida entre “soflamas”;

puedo irme con Caronte, dame el remo...


Yo ya estuve en el Hades, y en sus llamas

me forjé una coraza, no me quemo

ni en comedias, monólogos ni dramas.



O. Moré ® 2021


II


Discurso para el mismo pez con asonancias intersonetales.


El agua en la clepsidra es peligrosa,

el tiempo la envenena y la coarta,

y tienes que salir vivo de Esparta

a lomos de una balsa temblorosa.


La tierra prometida está borrosa,

apenas se le ve y ya te infarta;

al lado del timón la última carta

que madre te escribió triste y llorosa.


No sabes qué futuro a ti te espera;

la jungla del asfalto y los cristales

no tiene el buen color de la quimera.


Mas sabes que has fundido tus metales,

que el mundo en su trotar no admite espera

y es hora de forjar tus ideales.

 



O. Moré ® 2021



III


El llamado de Dios


Que vengan hacia mí los iletrados,

los tontos del redil, los aguafiestas,

que vengan las fulanas manifiestas

del sexo interracial y los pecados.


Que vengan los idiotas contumaces,

las vírgenes del vicio y la lujuria,

los perros apestados, la penuria,

los frikis del montón con sus disfraces.


Que vengan los borrachos de poemas,

los tímidos, los zurdos, los tunantes,

los falta del moral con sus dilemas,


que soy Dios en un circo itinerante

y les quiero curar llagas y eccemas

con mis versos de bardo tolerante.




O. Moré ® 2021



IV


Interrogatorio con supresión del es



Cuál el agua que mueve los molinos,

cuál el viento que agita las veletas,

cuál el gas que expelen los cometas,

cuál la piedra que corta los caminos.


Cuál el fuego que quema los destinos,

cuál el polvo que cubre viejas metas,

cuál la tinta de negras historietas,

cuál la tierra de ilusos peregrinos.


Cuál la savia de árboles del mal,

cuál el lodo de inútiles pantanos,

cuál la arena que cae hasta el final.


Cuál el vidrio de espejos inhumanos,

cuál la sangre del último mortal,

cuál el cielo de ateos y paganos.



O. Moré ® 2021



V


Antropofagia del Fauno


A veces me camuflo entre la hierba

como un fauno ridículo y dolido

mas otras soy un légamo de olvido,

inocente que en barro se preserva. 


A veces la jauría me destroza

y quedo a la merced del ojo humano

y apenas puedo ser indio cubano

siendo carne de fauno pesarosa.


Otras veces, antropófago del yo,

me devoro a mí mismo lentamente

sin saber qué poema me mató.


Y luego, cuando el sol muere silente,

germino donde el verso me enterró

trastocado en poeta displicente.



O. Moré ® 2021



VI


Dime, poeta



 ¿En qué lago de oscuras soledades

hundiste tu cabeza de Mercurio

y en qué muros de místicas ciudades

mataste el revival y el buen augurio?


¿En qué mares dejaste las verdades,

en qué puerto, qué dársena o tugurio?

¿Dónde han ido el valor y sus bondades;

por qué hay en tu versar un viso espurio?


¿Poeta, dime cuándo y dime dónde

la pulsión se  te escapó inapetente…?

¿Si en la gruta de Sócrates se esconde?


¿A qué cielo de negro decadente

echaste tú a volar el verso, a dónde,

jugando a ser un mártir combatiente?



O. Moré ® 2021



VII


Ausencia.


La casa está vacía, tu presencia

se ha ido a deambular a otro universo,

y mudo me he quedado, no converso,

la afasia me tortura con violencia.


Acudo a la canción con la inocencia

de un chaval que adolece, algo perverso.

No logro exorcizar ni un sólo verso,

me hundo en un abismo de impotencia.


Te escribo en la pared letras extrañas,

signos raros y símbolos fugaces

en una surrealista telaraña.


Luego acudo a mi armario de disfraces,

me visto de Neruda, él me acompaña,

a ver si al fin te encuentro entre mis frases.



O. Moré ® 2021



Las  ilusiones perdidas…


Perdida la razón, ganado el canto,
mi cuerpo  se debate misterioso
y juega a ser versado y melodioso
en una partitura hecha de llanto.

Perdida la memoria, yo entre tanto
dibujo fantasías y ominoso
me entierro en una cárcel, lujurioso,
con diosas que me envuelven es su manto.

La vida me ha cambiado, no hay espera,
el tiempo se ha burlado en mis espejos
jugando a que fui un trozo de quimera.

Hoy sé que ya extravié los catalejos,
que muero en este mar negro pantera
consciente que he perdido los reflejos.

O. Moré ® 2021


Llamado a filas


Venid  hermanos locos, vestid de calaveras,
sacad vuestros disfraces  de duendes sin derrotas,
salid a la calzada para retar a idiotas
y asesinar a versos a todos los horteras.

Venid con un soneto o décima o romance,
cubriros la pechera al detonar las minas,
armaros con bazucas o con las golondrinas
de Bécquer y disparen a corto y largo alcance.

Sacad de vuestro fuero el genio necesario,
alzad bien la cabeza y rimen a destajo,
y empuñen bien el rifle de nuestro abecedario.

Ganemos la batalla, cortemos el badajo
a tanto cursi absurdo en este “animalario”,
mandémosles ¡Joder! a casa del carajo.


O. Moré ® 2021


Juego de sombras eufónico
(sonetillo)


Sombra larga del ciprés,
alargada sombra larga,
sombra que inhibe mi adarga
sombra antigua del después.

Asombrado.  Sombra es
mi sombra que es dura carga.
Carga la sombra la amarga
melodía de mi estrés.

La sombra tiñe mi pecho,
y apechugo tanta sombra
sombreado cual un desecho.

La sombra absurda me nombra
imagen gris del acecho
cuando la vida me asombra.


O. Moré ® 2021