sábado, 12 de marzo de 2016

Desempolvando textos.

Dánae / Rembrandt


He estado desempolvando mis textos juveniles y digitalizándolos. No recordaba tuviera tantos, y ha sido muy grato reencontrarme con ellos. Hay cosas muy cursis y mal escritas, pero no me importa, ese era yo otrora, y por nada del mundo renuncio a lo que fui como no renuncio a lo que soy actualmente, porque tanto ayer como hoy sigo siendo lo mismo, un simple aprendiz, y no quiero dejar de serlo.

No sé, exactamente, de cuando datan estos  que ahora publico aquí, porque no los feché, pero, como mínimo, deben estar rondando la veintena de años. Así me expresaba yo por aquel entonces. Me hace gracia ver que era capaz de escribir relatos breves, no como ahora, que no tengo para cuando acabar. 

He descubierto, además, que hay pasajes que he vuelto retomar años después, inconscientemente, en otros relatos.

Estos que pongo ahora a vuestra consideración creo que no están tan mal. No obstante. espero una crítica certera, sin compasión.   

De antemano gracias por la visita y la lectura.



Paisaje guajiro con desnudo al óleo



Primavera o descanso /Jorge Arche /CUBA




En la otra orilla del río, Mirna reía a los pies de un flamboyán. Su risa era narcótica, se te adentraba por los oídos y te contagiaba, te hacía adicto a aquella fina cascada de jajajajas. Estaba desnuda y en pose. Dánae de Rembrandt. Con la mano derecha semilevantada me hacía señas y reía, reía, reía... El ampuloso cuerpo destacaba en la hierba como una roca de carne color melcocha: muslos monumentales, vientre blando, senos enormes y redondos. En Mirna abundaba todo. Ella misma era como el cuerno de la abundancia. Majestuosa. Mayestática. Masas, masas y masas de curvas bien dibujadas, perfectamente cinceladas por la mano de Botero. El triángulo azabache de su pubis apenas se observaba bajo la prominente y descarada barriga de alabastro negro. Gritó algo que no logré descifrar, aun así simulé una sonrisa y asentí con la cabeza como si le hubiese entendido.

Mirna estaba allí, había dejado de ser un sueño, había dejado de ser un boceto.

Gertrudis /Botero/ COLOMBIA
Mirna era una mole humana apetecible, una diosa celulítica presta a ser devorada por un dios enclenque y jorobado.

Mirna ahora era tan real como el temblor de mis manos, el traqueteo de mis rodillas o el sudor de mi frente y mis axilas.

Mirna era un mogote que yo tenía que explorar remontando cada trozo de territorio, cada ladera, cada espesura.

Me acerqué lentamente a la orilla del río, el agua se metió entre los dedos de mis pies y, a medida que avanzaba, vistió mis tobillos, mis rodillas, mi cintura, mi torso, mi cuello. No me sumergí ni braceé, sólo caminé a través del cristalino caudal. Cuando emergí, la ropa mojada se había pegado a mi carne como una segunda piel chorreante. El pantalón blanco se transparentaba dejando ver un arrugado pene dormido entre el vello púbico, como un minúsculo pichón agazapado en la seguridad del nido, pero cuando abarqué con mis ojos, en primer plano,  la carne mulata de Mirna, se fue despertando de su letargo y se creció ante la mole: el pichón se hizo palomo y extendió sus alas. Mirna miraba la transformación de mi sexo y reía frenética. Yo seguía temblando. Se irguió ella como una estatua poderosa, me atrapó por la cintura y con destreza su boca deshizo los botones de mi portañuela, mi pene saltó al vacío apuntando su caperuza roja hacia el cielo de nubes deshilachadas y luego al cielo de su boca. Yo también me adentré en el cielo. Al poco una lluvia de oro, exactamente como la del cuadro de Tiziano, se hizo corpórea. Las monedas tintaron nuestros cuerpos de dorado. Mirna seguía siendo Dánae pero ahora parecíamos habitar en el  óleo de Gustav Klimt.
Dánae / Gustav Klimt / AUSTRIA
Dánae / Tiziano/ ITALIA

La campiña resaltaba su verde bajo y tras nosotros, el flamboyán acariciaba a la palma y la palma a la ceiba. El colibrí anidó junto a la torcaza y la jicotea le hizo un guiño al chipojo. El tomeguín huyó tras el jagüey con la bijirita, y el tocororo se posó en mi cabeza para  coronarme rey de la sabana, para convertirme en un dios. Y como  un dios (Zeus guajiro) me hundí en Mirna, en su blandura; probé sus senos, buceé entre sus muslos y desaparecí dentro de ella tragado por las fauces de su vulva salada. Dejé un río de semen dorado en su vagina y seguí subiendo. Llegué a su corazón, lo besé con ternura y le hice el amor al compás de cada latido y de cada pálpito; acaricié cada válvula y cada artería. Insuflé mi aliento en sus pulmones y dejé tatuada un ala de zunzún en cada uno. Me escapé por su boca y la besé. Besé sus ojos y me retraté en su retina. Me derramé en su barriga, en su pubis, en sus nalgas. Luego me acurruqué en su ombligo, justo cuando  el pintor daba la última pincelada y me dejaba retratado, para siempre, en el cuerpo de Mirna, en el cuerpo de Dánae, en el lienzo inexistente de ese pintor que no era otro que yo mismo.


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La siesta / Raimundo López / CUBA



El oscuro objeto del deseo

(Con permiso de Luis Buñuel)


Yo no sabía a qué aferrarme, si a la cuerda de la que colgaba mi cuerpo o a las aristas del peñasco por el que ascendía. Estaba solo, pendiendo de un hilo (y nunca mejor dicho). El mundo se abría ante mí como un libro esotérico,  era hora de que me enfrentarse a lo ignoto, aunque me aterraba la idea de explorar otros caminos que no fueran los que, según yo, los hados habían predicho. Tímidamente comencé a balancearme en la cuerda hasta llegar a un  saliente, me agarré a éste con fuerzas y escalé hasta la cueva. Entré en ella y me paré de golpe, justo donde la luz y la sombra se besaban dividiendo en dos la galería.  Introduje un pie en la penumbra y cayó como un hachazo hasta mi rodilla. Un temblor gélido recorrió mi cuerpo y se quedó azotando mi cara. Ululaba un vientecillo cálido que se yuxtaponía a la frialdad de mis entrañas, a la flacidez de mis carnes, al deterioro de mi piel. Di otro paso y la penumbra cortó mi estómago, luego otro y cercenó mi pecho, otro y mi cuerpo pasó de la luz a las tinieblas. Al final de la galería una tímida y minúscula llama titilaba. Allí estaba el objeto. Tenía vida propia, cambiaba de forma constantemente. Tenía ojos y me miraba, tenía boca y esgrimía una sonrisa socarrona, tal parecía se burlara de mi miedo. Me incitaba. Avancé con recelo. Al llegar a su vera tímidamente estiré la mano y toqué su cuerpo,  se quedó unos segundos trasformado en una pirámide invertida, al retirar  la mano se transmutó en fuego, después en agua y por último en arena. La arena se fue derramando tal  si hubiera sido volcado un gigantesco reloj. Un montículo, como una dorada duna del desierto, se fue formando hasta alcanzar las formas y proporciones de un hermoso cuerpo femenino. El mismo temblor gélido me recorrió de nuevo. Sabía que al tocarle había traspasado un límite, una barrera. Un miedo secular se instauró en mi pecho y lo tomó como trono permanente. Me quedé mirándole, a la expectativa. Al cabo de unos segundos dijo: Te falta valor. Quise decir algo pero no pude.
El objeto con forma de mujer  volvió a sonreír, desapareció en la penumbra como un fantasma bajo un velo de humo negro; ya no era un objeto, ya no era nada, ni siquiera una ínfima partícula de polvo. La llama se apagó de golpe. Di media vuelta y busqué el punto de luz de la salida.


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O. Moré

lunes, 15 de febrero de 2016

Érase una vez... en una isla... (III y final)

Historieta gráfica de Lola Rodríguez / ESPAÑA

Aladino

A falta de una alfombra voladora
Aladino una balsa construyó
y en busca del futuro se lanzó
encima de la balsa salvadora.
Y allí, en el azul, la fría aurora,
pasados varios días le vio yerto,
y lloró con su lluvia sobre el muerto
como llora una madre, desgarrada.
Aladino murió en la marejada
sabiendo que el futuro le era incierto.

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Historieta gráfica de Lola Rodríguez / ESPAÑA


Meñique

Meñique sueña ser un hombre errante,
y vivir aventuras por el mundo,
sentir alguna vez que lo errabundo
te puede hacer también libre y gigante.
No le importa su altura de guisante
y le pide al Monarca su permiso
para darse un saltito al paraíso
y en el barco o el avión poder viajar.
El monarca sin oír, desde su altar,
con un dedo lo aplasta contra el piso.

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Historieta gráfica de Lola Rodríguez / ESPAÑA


Blancanieves y los siete enanitos.

Se van los enanitos de la mano
camino de la escuela en la mañana;
Blancanieves ya sabe, por cubana,
enfrentarse a otro día draconiano.
Hoy le ha dado pan duro a cada hermano
pero ella se ha quedado sin comer.
Se pregunta por qué en su acontecer
la desidia se crece y se hace dueña
del verde cocodrilo que se empeña
en que el hoy siga siendo como ayer.


FIN

Lola Rodríguez / O. Moré
2016
  

jueves, 11 de febrero de 2016

Érase una vez... en una lisla... (II)

Historieta gráfica de Lola Rodríguez / ESPAÑA




A Rumpelstiltskin

Tú me dices que vista de utopía,
tú, que ayer disfrazabas anatemas;
no me quieras tejer estratagemas
que hace tiempo que sé de tu herejía.
No  me vendas ahora la anarquía,
ni ilusiones, ni  cambios  de contrato,
que sabemos los dos que en el substrato
se camuflan las mismas intenciones.
Estoy harto de tantas decepciones,
yo ni muerto contigo firmo un trato.

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Historieta gráfica de Lola Rodríguez / ESPAÑA



      Historia de un cerdito

Cuando tuve la casa hecha de paja
vino el Lobo Feroz y de un soplido
derribó la pared, y su rugido
hizo trizas la mesa y la tinaja.
Entonces con maderas de una caja
levanté mi casita estoicamente,
pero el Lobo Feroz e impertinente
otra vez en soplar puso su empeño.
Está claro que aquí mi único sueño
no tendrá ni futuro ni presente.


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Continuará....

Lola Rodríguez / O. Moré
2016

viernes, 5 de febrero de 2016

Entrevistando al pintor cubano Ángel Alonso Blanco

La oscilación / Ángel Alonso Blanco / CUBA



Ángel Alonso Blanco (La Habana, 1967) es, sin duda, uno de los más interesantes artistas plásticos cubanos de mi generación. Graduado en la academia de Bellas Artes de San Alejandro, La Habana, Cuba, en 1987, articula un inteligente discurso pictórico que nos hace reflexionar sobre  la conducta del hombre moderno en la sociedad y en su hábitat por excelencia, la gran urbe de cemento y asfalto. Su obra es de una racionalidad explícita, pero no está exenta de poética y espiritualidad.

Ángel Alonso ha expuesto en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.  Es pintor, grabador, artista digital, crítico de arte, profesor, curador y ensayista. Ha sido, además,  jurado en diversos certámenes de artes visuales.

Una gran cantidad de premios avalan su quehacer como artista visual.

Pocas veces en la vida uno  tiene la oportunidad de conocer en persona a un artista tan polifacético y de su talento.. Gracias a mi hermana he tenido el privilegio de ello, y Ángel, en un acto de generosidad infinita, me ha concedido esta entrevista, tarea a la que me enfrento por primera vez, así que hoy me estreno en esta lid. Espero que al final de la misma haya logrado captar vuestro interés por este artista y su obra, y sirva, a su vez, para darle la difusión que se merece.




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Avance tecnológico


Ovidio Moré (OM) _ Para el neófito que no conoce  tu obra: ¿cómo definirías tu estilo y en que corriente pictórica lo enmarcarías?

Ángel Alonso (AA) _Por la herencia recibida uno tiende a parecerse a una corriente u otra del pasado, pero para el artista mismo sería ingenuo, y hasta perjudicial, enmarcarse en una de ellas. Mis cuadros, por ejemplo, beben del legado del expresionismo en el sentido formal,  pero eso no hace de mí un expresionista. Nadie puede ser actualmente un expresionista ni un surrealista ni un cubista, pues esos son movimientos que ocurrieron en otra época. El artista que se auto enmarca en cualquier movimiento del pasado está cometiendo una especie de suicidio, porque está intentando crear lo que ya ha sido creado. En mi caso, además de la espontaneidad de la pincelada expresionista, hay recursos que vienen de la gráfica, por ejemplo, por las intenciones comunicativas y la síntesis de la figuración.


OM :  _En la década de los 80 hubo una generación de noveles artistas que revolucionó la plástica cubana con sus propuestas sociales e irreverentes, tú formaste parte de ella. Háblame un poco de esos años.

AA: _Fue un movimiento importante que exploró las posibilidades del arte para influir directamente en la sociedad. En la primera mitad de la década significó una apertura formal (a nivel local) tras el aislamiento total de los años 70 y en la segunda mitad llegó a plantear, incluso, cambios en las funciones del arte. Lo que tuvo de irreverente siempre se hizo desde una posición parecida a lo que fue la Perestroika en la URSS. Yo pienso que fue un pensamiento hermoso, sincero y con intenciones renovadoras. Utópico, por supuesto, como todo lo que vale la pena.

OM: _ ¿Cómo surge la exposición  “El objeto esculturado”, que tanto revuelo armó por aquella época? ¿Qué obra presentaste?

1988
AA: _Eso es algo que casi nadie sabe. Yo vivía en Mantilla y era vecino de uno de los organizadores del Proyecto “Castillo de la Fuerza”. Él me visitó con la idea de invitarme a participar en ese proyecto. Cuando llegó a la casa y le enseñé uno de mis objetos, que consistía en un bloque de construcción con una jeringa llena de sangre encajada verticalmente, me dijo: “¿Sabías que estás haciendo escultura?” Yo le dije que no se trataba de una escultura sino de un objeto, y el me dijo “Sí, pero es un objeto esculturado”.

El oscuro poder del curador
Después de esta visita decidió no invitarme a la exposición en cuestión sino a una próxima que llamaría “El objeto esculturado”. Hubo entonces 3 obras mías en el Objeto esculturado, una que se llamaba “Energía en silencio” y que consistía en una caja en la que entraban dos cables, uno positivo y otro negativo a punto de estallar (ambos estaban conectados a un tomacorrientes), otro objeto que consistía en un soque doble que por un lado tenía insertado la parte de adentro de un bombillo mientras que el globo de vidrio estaba en el otro lado, y también la obra del ladrillo con la jeringa, que resultó la más recordada después.

La jugada de invitarme a “El Objeto Esculturado” en vez de al “Castillo de la Fuerza” no tenía otro objetivo que el de presentar estos objetos como posteriores a otros que el mismo organizador presentó en el Castillo. Sé esto porque Rufo Caballero se refirió a la calidad de las obras y me contó que el organizador le respondió “¿No ves que es lo mismo que hemos presentado en el castillo?”. Ya algunos artistas sabían en aquella época que ser curadores es ventajoso para manipular la recepción de la obra. Por suerte esa misma pieza, la del bloque con la jeringuilla, que se llamaba “1988”, había sido publicada antes en la revista Revolución y Cultura, ilustrando un texto de Rafael López Ramos.


OM: _Hanna G. Chomenko dijo de tu obra y de ti: "Si el artista es contenido dentro de esa entidad viva que es la ciudad,  es hijo legítimo de su circunstancia como tipo humano metropolitano ¿Acaso el retrato se convierte en autorretrato? La sensibilidad del artista, le permite decodificar el lenguaje propio de la ciudad, lo recrea, lo renueva, es protagonista y cronista a la vez.  De esta suerte propongo un acercamiento a la obra plástica del creador cubano Ángel Alonso  donde reina una síntesis conceptual signada esta última por la racionalización y la despersonalización, donde reina el “animal de asfalto” con relaciones sociales secundarias, asociativas, en detrimento de aquellas primarias de carácter comunitario, a propósito de la profecía apocalíptica de O. Spengler de una sociedad avocada a la autodestrucción,” ¿Estás de acuerdo con ella?¿Te consideras un artista netamente urbano, un  “animal de asfalto”?

AA: _El análisis de Hanna capta muy bien el sentido de la obra. Si te fijas en la iluminación de mis cuadros, esta parece venir más de una fuente eléctrica que del sol, tiene un efecto artificial, como de neon. Casi siempre he vivido en ciudades, sólo una vez, en Suecia, viví en el campo y me resultó muy aburrido. Pero eso está cambiando mucho, porque estoy comenzando a disfrutar cada vez más de la tranquilidad de las zonas rurales. Antes era más dependiente de la dinámica de las ciudades y siempre fui un apasionado de las ciudades. En todo caso los personajes que pinto son una representación de la cultura occidental y esta se manifiesta de forma más radical en el individuo de la ciudad.
Fuga espiritual

 OM: _Has recibido muchos premios a lo largo de tu carrera, pero hay uno en particular que me llamó la atención por su simbolismo, el “Gitana Tropical”, la réplica del famoso cuadro de Víctor Manuel. ¿Qué significó este premio para ti?


AA: _Este es un premio que se otorga en Cuba a muchos artistas o trabajadores de la cultura en general, puede tenerlo un cineasta, un curador, un poeta, un pintor... Yo no me lo esperaba, pero el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, donde luego trabajé, me propuso una vez para este premio y fui aceptado. Fue agradable, fue grato y me sentí muy agradecido.

OM: _Háblame de tu etapa sueca.

AA: _Durante los años que pasé en Suecia pinté mucho y también di mis primeros pasos en la obra digital, allí hice mis primeros animados. No los hacía como propuestas artísticas sino para ilustrar mis mensajes de correo electrónico cuando todavía no dominaba bien el idioma sueco. Hubo un período en el que mis cuadros se tornaron muy violentos, diría que rabiosos. Había encontrado una sociedad casi ideal para mí porque se trataba de una social democracia que apostaba por un modo de distribución bastante equilibrado. Pero las bajas temperaturas y la diferencia cultural me afectaron mucho y sentí que no encajaba. Dejé entonces la comodidad y el bienestar de vivir en Suecia y me regresé a Cuba, luego de 4 años, con residencia permanente asegurada y a punto de obtener la ciudadanía sueca.

OM: _ ¿Cómo te ves, desde la diáspora, en el actual panorama de la plástica cubana?

AA: _No tengo una presencia constante en el panorama de la plástica cubana pero tampoco la tenía cuando estaba la mayor parte del tiempo allí. Mi carrera sigue igual y no tiene gran peso que esté habitando en un sitio u otro. Yo sigo exponiendo y escribiendo en Cuba con la misma frecuencia que lo hacía antes. Existen nuevas leyes que me permiten estar dos años seguidos fuera del territorio cubano sin perjudicar mi condición de residente. Tal vez por eso no siento ninguna sensación de nostalgia negativa.
Planeo pasar temporadas allá, todo depende de la economía, pero si demoro en ir no importa, es como el marino mercante que pasa en el barco varios meses y un par de semanas en su casa. Está más tiempo en el barco que en la casa pero psicológicamente no ha dejado de vivir en su hogar. Su vida se desarrolla en altamar pero la considera un viaje.


OM: _En septiembre del 2014 se inaugura Master of the Imigination en la Agora Gallery, de Nueva York.  Tu obra formaba parte de ella. Has visto cumplidas tus expectativas después de esta exposición.

Sostener el horizonte
AA: _No tenía grandes expectativas, pues se que este tipo de galerías lujosas actúa mecánicamente ya que vive de las contribuciones de los artistas a los que expone. Accedí a participar siguiendo el deseo artificial de mostrar la obra en esa gran ciudad. Hacía ya mucho tiempo que no exponía en New York. Pero más significativo que esa exposición fue ser invitado a la X Bienal de la Habana  o al último Salón de Arte Contemporáneo. En cuanto a New York fue más importante para mí la exposición OCHO, de la 17 Frost Gallery, que es una galería más sencilla pero con mejores proyectos. Lo de exponer en New York, en Barcelona o en La Habana, no lo encuentro muy diferente, todo depende de la exposición, de la energía con que se haga y lo que se logre con ella.


OM: _En “Contradicciones de occidente” (2014) y “Buscando el equilibrio” (2015), tus últimas exposiciones personales,  hay una indagación filosófica, exhaustiva y crítica del comportamiento del hombre occidental. ¿Te consideras un pintor metafísico? ¿Qué otros temas te obsesionan?

Las propiedades
AA: _El cuestionamiento de la posición egocéntrica de la cultura occidental, de la que ya casi todos formamos parte, la condición autodestructiva del llamado “progreso” y las desproporciones que caracterizan a las sociedades modernas, han condicionado el discurso artístico de una gran etapa de mi trabajo, Actualmente estoy transitando de un lenguaje que se asemejaba un poco al del cartel hacia otro menos narrativo.
Estas preocupaciones seguirán presentes, se manifestarán porque simplemente están en mí, pero de otra manera, porque a medida que algo se vuelve parte de ti tiendes a saltar la presencia del intelecto en la construcción de la obra. Si en otro tiempo el intelecto la ayudó a formarse, por hacer consciente lo que se manifestaba de forma intuitiva, ahora es necesario superarlo. Ahí entra lo que asocias a la  metafísica en las imágenes de mis cuadros recientes, pero igual lo metafísico es otra definición intelectual, elegante, mística y pretensiosa, que puede ser saltada. Eso no es fácil porque operamos desde lo intelectual y queremos encontrar la respuesta a todo.

OM: _Qué artistas plásticos, sean cubanos o extranjeros, forman parte del canon personal de Ángel Alonso. De cuáles (o de cuál) te sientes deudor en lo que a influencias se refiere.

AA: _Me siento deudor de artistas cubanos como Carlos Alberto García de la Nuez, o José Bedia y de otros sitios como Keith Haring, también de artistas universales como Picasso, al que todos le debemos algo. En los tiempos de estudiantes comienzas a asimilar esas influencias y luego vas encontrando tu propio camino, sin forzar un desprendimiento artificial, sin inventarte una fórmula que te distancie de tus influencias (eso sí sería dañino). Se trata de trabajar arduamente y poco a poco vas soltando las muletas que no eran tuyas y van fortaleciéndose tus piernas. Así, sin pretenderlo, llegas a descubrir e incorporar tus propias sutilezas, encuentras cada vez más recursos personales que inevitablemente te identifican. Vas construyendo tu carácter y llegas a tener una voz propia.


OM: _Además de ser u excelente artista plástico, eres un gran articulista. Tu inteligente visión crítica sobre arte contemporáneo en revistas, tanto cubanas como extranjeras,  así lo demuestran. ¿Cómo llega Ángel Alonso a enrolarse en esta aventura?

La enseñanza
AA: _Siempre me interesó escribir y durante los años 90 realicé algunos artículos que se publicaron. Pero no fue hasta el año 2004 que retomé este trabajo a partir de unas conferencias que hice en el MARTE (Museo de Arte de El Salvador). La directora de la institución que me invitó a ese país, María Luisa Angulo, me dio la oportunidad de publicar esas conferencias y también me ofreció una columna fija, cada semana, en la página de la entonces “Fundación CLIC, Arte y nuevas tecnologías”. La frecuencia con que tenía que publicar allí para mantener ese trabajo me dio el entrenamiento periodístico, exploré géneros como este que estas explorando ahora, también la crónica, la reseña de exposiciones y el ensayo. Después de dos años escribiendo con esa frecuencia esta actividad se convirtió en una necesidad casi tan vital como la de la creación artística.


OM: _Siendo hijo de un reconocido crítico de cine supongo que la pasión por el 7º arte se respiraba en cada rincón de tu casa. ¿Es de aquí que surge tu interés por el videoarte, la animación, etc.? ¿Eres muy cinéfilo?

AA: _En la pasión por el cine tuvo que ver mucho mi padre, que me llevó con 11 años a ver Blow-up de Antonioni. Aunque no la capté en toda su magnitud me gustó mucho, era un cine más interesante que el que salía por la televisión. Mi padre y mi madre me llevaban al cine desde que era un bebé. Muy pocas cosas me agradan tanto como ver una buena película. También he incursionado en la crítica cinematográfica y mis animaciones, si bien son bastante experimentales, hacen siempre un guiño al cine. Pero el origen de mi actividad con la imagen en movimiento fue, como te decía antes, una manera de comunicarme mejor durante mi vida en Suecia.


OM: _Has tocado muchos “palos” en tu hacer: pintura convencional, instalaciones e, incluso, has trabajado con hologramas. ¿En la actualidad por que derroteros va tu trabajo y qué proyectos tienes para el futuro inmediato?


Valor de uso
AA: _Quiero hacerme de un espacio mayor para pintar obras de gran formato y continuar desarrollando el camino de los hologramas hechos a mano. En cuanto a los vídeos también sigo trabajando pero con otro sentido. Estoy haciendo un trabajo audiovisual que acompaña a modo de escenografía las canciones de Tania Moreno en sus conciertos en vivo. Estos materiales también funcionan como vídeo clips. Ya hemos hecho un DVD con estas canciones. Estoy muy interesado también en continuar publicando artículos en Barcelona, ya he comenzado con 2 que ha publicado la revista “Artepoli”. Continúo explorando además el infinito mundo de las artes digitales.

La cantautora Tania Moreno, Ángel Alonso y un servidor.


Sólo me queda agradecer a Ángel Alonso la deferencia. Y a los lectores, su paso por esta pirámide. Espero que esta entrevista haya sido de vuestro interés.
Para conocer más sobre este artista, su obra pictórica, sus artículos periodísticos, sus proyectos y exposiciones CLIQUE AQUÍ. 
Para conocer su carrera profesional CLIQUE AQUÍ y acceda al archivo en PDF.


Otras Obras de Ángel Alonso

Meditación

El abanderado

Aditamento

Urbano

Asimetría del poder

La doble moral

La influencia

Poder numérico

Ángel Alonso Blanco / O. Moré
2016

martes, 2 de febrero de 2016

Érase una vez... en una isla... (décimas endecasílabas) 1ª parte

Caperucita Roja / Ilustración de Lola Rodríguez / Barcelona 
Ante todo, quiero agradecer a Lola Rodríguez  su generosidad para conmigo, al obsequiarme con estos dibujos inspirados en mis versos. Lola no sólo ha captado la esencia de estas décimas, sino que, además, ha logrado, con una acertada simbología, dotar sus ilustraciones con una nueva lectura, que ha resultado mucho más incisiva y poética que la mía propia.

Agradecer, también, a mis compañeros del foro Ultraversal  (donde fueron, en un arrebato poético, improvisadas estas décimas) su ayuda y sus consejos, y pedirles disculpas por mi ausencia prolongada, aunque sé que sabrán perdonarme, pues voy con el tiempo  justo y, el poco que logro arrancarle al reloj, lo dedico a las ilustraciones para la revista.

Como siempre, gracias por vuestra visita.


Érase una vez... en una isla...


Caperucita Roja


Al vestir Caperuza roja capa
 se creyó  que era joven comunista,
y por ello la enviaron de conquista
por la isla con la estrella en la solapa.
Pero ella constató  en cada etapa
del periplo (por el campo y la  ciudad)
que el rojo era el color de la Deidad
y la gente vestía de incoloro.
Al volver, Caperuza, con decoro,
se vistió del color de la verdad.


Peter Pan / Ilustración de Lola Rodríguez/ Barcelona 


Monólogo de Peter Pan


Me parezco a mi sombra, me parezco
a esa negra silueta recortada
pues soy un Peter Pan hecho de nada
y no sé lo que siento ni padezco.
Así vivo, pensando que adolezco
de mi carne, mi cuerpo y mi cabeza,
y que aislado resisto en la maleza
esperando  por Wendy ser salvado.
Siempre fui como un niño abandonado
en medio de un desierto de incerteza.


Continuará...



Lola Rodríguez / O. Moré
2016



sábado, 7 de noviembre de 2015

Realidades


Penitencia del fabulador /O. Moré / CUBA




Realidades
 (Endecasílbaos heróicos)

En esta realidad casi suicida
que el día me depara con crudeza,
pensé que la falsía estaba presa
 o dentro de un cajón, yerta y podrida.

En otra realidad (mi antigua vida)
mataba con instinto la incerteza,
tal como mi caballo, vital pieza,
ganaba al ajedrez una partida.

Mas hoy, que he desmontado  realidades
(la de ayer,  la presente y la futura),
he visto variopintas  falsedades.

No sé si esto es un signo de locura
y habré de inocularme más verdades
por  estas catalepsias de impostura.

O. Moré
2015