viernes, 31 de enero de 2014

Puntos Cardinales

Oleo de Denis Núñez. (Cuba)





Al este de tu risa,
por donde las carreteras giraban
en busca de la estrella que nunca cayó,
estabas tú.
Al oeste de tu risa y al norte de mi boca,
yo esperaba delimitar aquellos contornos,
los turbios ademanes de tu cuerpo,
las reliquias sagradas de tus senos.
Al sur, las amapolas flácidas,
sedientas de agua y de luz;
el camino de tierra roja,
la palma inventada, la que sembramos
aquella noche de luna inquieta,
la misma palma de mis sueños,
la que no he vuelto a ver jamás.
Al oeste, el mar encabritado,
la necedad del horizonte haciéndose lejano,
la mirada que se perdía
buscando la tierra prometida,
El verde  de la isla.




martes, 28 de enero de 2014

Brevísima reseña de Albert Espinosa y su "Brújulas que buscan sonrisas perdidas"


Brújulas que buscan sonrisas perdidas es la más reciente novela de Albert Espinosa, autor que no deja de sorprenderme una y otra vez, ya no sólo porque su propia vida es carne literaria y sabemos por todas las vicisitudes que ha pasado, sino, por la sensibilidad a la hora de escribir, por su fecunda imaginación y su elegante prosa, con la que ha creado un estilo donde esos títulos largos y poéticos, que nos recuerdan a las novelas antiguas de siglos atrás, se han convertido en una especie de marca de identidad. Títulos tales como: Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven o Todo lo que hubiéramos sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.  A ello se suma el característico diseño gráfico de estas entregas: dibujos a tempera donde unos rótulos de caligrafía dilatada e informal se despliegan por la página, haciendo inconfundibles las carátulas de sus libros.
 Albert tiene una rara cualidad para adentrarse en ese resbaladizo terreno que podría calificarse de melodramático, pero sin caer en la cursilería barata ni el la banalidad. Y es el caso de esta última novela, donde los sentimientos se arremolinan y batallan. Amores, odios, muertes, incomprensiones, pasiones de una y otra índole se dan la mano, y nunca la escritura rebasa esa frontera que, en manos de cualquier otro, podría convertirse en un folletín.
 No quiero desvelar nada de la trama, le toca al lector transitar ese camino de la mano del protagonista. No se arrepentirán. Es una hermosa y conmovedora novela.
 A la espera estamos de la próxima, y esperamos que tenga mucho éxito la versión norteamericana de Pulseras Rojas, su no menos aplaudida serie de televisión.


sábado, 25 de enero de 2014

La meta-literatura de La verdad sobre el caso Harry Quebert.


Descubrí el término: meta-literatura, hace muchos años, al acabar la primera novela que leí de Paul Auster y buscar la mirada crítica de los profesionales sobre la misma. En esas miradas encontré, varias veces, el término en cuestión. Esos imaginativos e intensos juegos literarios de escritura dentro de la escritura de los que el autor norteamericano ha hecho gala en sus libros, me fascinaron. Desde entonces, cada vez que leo una obra en el que se utilice este recurso literario, digámoslo así, me retiene pegado a sus páginas, sea o no un libro que termine resultando de mi agrado (soy de los que piensa que no hay buena y mala literatura, sólo hay libros que te gustan o no te gustan. He disfrutado intensamente lo mismo con un clásico que con un Best Seller de un escritor de moda).


La novela que acabo de leer hace unos días: La verdad sobre el caso Harry Quebert, del sueco Jöel Dickers, es, a mi jucio, un fiel ejemplo de meta-literatura. Siendo una novela de suspense, con una trama policíaca en toda regla, se convierte en todo un ejercicio meta-literario en el que se retrata, de manera detallada, el oficio de escritor, aquí, para más disfrute, de dos escritores.
Jöel Dicker

La novela es todo un juego bien hilvanado, en el que nada resulta lo que parece ser, porque las apariencias engañan, pero, sobre todo, es un pequeño tratado de cómo enfrentarse al difícil arte de la creación, al trauma de la página en blanco, al miedo al fracaso, al miedo a la continuidad en el oficio, al miedo a perder el talento y caer en las oscuras aguas de la mediocridad. Es también la bonita historia de un amor prohibido y de una inquebrantable amistad.

Un buen libro, con un excelente argumento, con una trama que te atrapará hasta el final; bien escrito, diría más, inteligentemente escrito, y que se ha convertido, gracias todos aquellos que seguramente piensan como yo, en un Best Seller, en un Best Seller que hay que leer, porque no le dejará indiferente, máxime, si usted es de aquellos a los que, como a un servidor, también le gusta emborronar cuartillas.

O. Moré.

miércoles, 22 de enero de 2014

En la Orilla, de Rafael Chirbes.

Un cadáver pútrido es disputado por dos perros. Sus fauces jalonan los despojos humanos a la orilla de un pantano al que va a parar toda clase de escoria y toda clase de desperdicios. En esta escena queda retratada, de manera metafórica, lo que nos depara "En la Orilla", la última novela de Rafael Chirbes.


En esta época de crisis económica y de valores, el autor desmenuza, una a una, las miserias humanas de cada uno de sus personajes, que no son otras que las nuestras: las mías, las suyas, las del vecino, las de la familia... todas esas que afloran en los malos tiempos y que llevamos agazapadas y al acecho.
Con acertada maestría Chirbes va clavando los dardos, va poniendo los dedos en las llagas purulentas de esta sociedad y de este capitalismo, cada vez más retrógrado, al que hemos llegado.

Toda una colección de seres que, de una manera u otra, van quedando marginados de la sociedad (como esos desperdicios que llegan a la orilla del pantano y, como ese cadáver del principio, se pudren, se contaminan, sacan lo peor de sí) van desfilando ante nuestros ojos.

Chirbes no deja títere con cabeza, todo lo corrupto, lo corruptible y la corruptela, está ahí, bien retratado y retratada por una prosa afilada y ágil. El drama humano está servido y bien servido, con su aderezo de miserias, fantasmas, miedos, anhelos, desesperanzas y esperanzas; con sus fracasos y sus triunfos. Una disección en toda regla de ese cadáver llamado ser humano, que si no pone remedio pronto, seguirá en estado de putrefacción permanente.

Una novela imprescindible, una joya contemporánea. No por gusto muchos críticos la han seleccionado como la mejor novela publicada en el 2013.

O. Moré.

lunes, 20 de enero de 2014

Desarraigo y Dinamita (de Jugando con la Décima)

O
Cubano que va, icebergs que vienen, Vladimir Iglesias Gerardo (Cuba)
Otra semana que empieza
con este lunes de frío;
aquí nunca habrá un cantío
de gallo, ni en la maleza
un chipojo con destreza
sacando el rojo pañuelo
ni nunca verás el cielo
con ese color turquí.
No obstante, yo sigo aquí,
en este extranjero suelo.

Por la noche me desvelo
y me hiere la añoranza,
 se clava como una lanza
 y allí quedo medio lelo.
Es mi drama, soy Otelo
 y Desdémona es mi islita.
La añoranza no se quita,
es crónica, duradera,
soy un pez en su pecera,
el agua me delimita.

Desarraigo y dinamita
tienen alelos comunes,
lo sé porque cada lunes
 en mi mente se dan cita
detonando la uralita
de mi techumbre barata.
La explosión que se desata
a escribir versos me avoca
y a que mi alma, ya loca,
al menos no sea ingrata.

No es una idea sensata
arrancarte la raíz,
ni del grano de maíz
renegar por la escarlata
amapola, que delata
la pasión por lo banal.
Hay más miel en el panal,
todo es mucho más complejo.
Yo quiero llegar a viejo,
seguir siendo original.

Sé que no es ocasional
mi estancia en tierra extranjera,
que no es es nube pasajera
ni rabieta emocional.
Sé que en este temporal
he de vencer sin flaqueza,
que he de beber la riqueza
de este pueblo que me acuna,
porque su buena fortuna
me alejará la extrañeza.

Integrarse es el remedio,
la medicina, la cura;
nutrirse de la cultura
y resistir el asedio
de la añoranza y el tedio, 
pero sin perder tu esencia,
manteniendo la sapiencia
que heredaste humildemente
de tu pueblo y de tu gente,
y sin cargo de conciencia.





domingo, 19 de enero de 2014

¿?

(Sueños Coartados / Denis Núñez (Cuba))
¿Por qué soy vil y rabioso?
¿Por qué soy santo y soy bueno?
¿Por qué soy miel con veneno?
¿Por qué egoísta y gracioso?
¿Por qué reír es gran gozo?
¿Por qué llorar es gran pena?
¿Por qué reír, si  enajena?
¿Por qué llorar, si acongoja?
¿Por qué todo se me antoja
una terrible condena?